No imagino un nuevo comienzo en el campo sin un cambio de estrategia que, con un cambio cultural basado en la educación, la formación humana y la capacitación, como estrategia de Seguridad Alimentaria, privilegie la agricultura regenerativa y el cuidado de los recursos naturales.

Siempre he creído y sigo creyendo que la vocación del campo es alimentar al pueblo; lo que hace necesario el diseño de política públicas acordes al objetivo y un rediseño de la Secretaría de Agricultura (SDAyR) en Guanajuato para orientar su actuación para cuidar de los recursos naturales y garantizar la seguridad alimentaria del pueblo como prioridad; para lo que se deberán modificar las políticas públicas que den fundamento a leyes y programas que sustenten nuevas prácticas de producción amables con el medio ambiente y el respeto a la vida.

En tanto en el campo se privilegien las leyes del mercado, las de la oferta y la demanda y se comercialice en función de la rentabilidad, los ricos comerán bien y los pobres tendrán hambre; lo mismo si se priorizan los mercados de exportación, una aberración cuando existen en México más de veinte millones de compatriotas con pobreza alimentaria, es decir, que no comen tres veces al día; lo que es semilla de conflictos sociales y de liderazgos populistas que ofertan el oro y el moro y venden espejitos.

El deterioro de la tierra es un hecho que afecta la producción de alimentos, que aunado al cambio climático y a la contaminación, amenazan la vida en el planeta. El crecimiento de la población es una realidad que tiene diferentes efectos e impactos en la vida en el planeta: 1.- Al ser más, ocupamos más espacio y como consecuencia se lo quitamos a otras especies o a los bosques, valles y llanuras. 2.- Al ser más, producimos más basura y contaminamos más, pero también consumimos más recursos y nos acabamos los recursos naturales, muchos de ellos no renovables, es decir, nos acabamos el planeta que se extingue como una vela. 3.- Al ser más, requerimos de procesos industriales para obtener los bienes que requerimos y así alteramos y destruimos el entorno… y podemos seguir con una lista cuyo corolario es que el crecimiento al infinito en un planeta finito (redondo), ¡es insostenible!… Lo que obliga a tomar medidas urgentes, ¿pero cuáles?…

Por sentido común lo primero es lo primero y si bien hace falta un rediseño de la forma en que vivimos los humanos y de nuestras políticas de reproducción y convivencia, así como de las reglas del juego (derecho internacional) que eviten que quienes son irresponsables endosen sus problemas a quienes viven y se organizan de forma inteligente y responsable, dado que el primer objetivo de todo ser humano y de toda sociedad es sobrevivir, concluyo que la principal amenaza para México, en mi opinión, no es el CJNG ni el de Sta. Rosa de Lima o el Fentanilo, la principal amenaza para la supervivencia de la gente es el cambio climático, el deterioro ambiental, la contaminación, la pérdida de productividad de la tierra y una sequía que amenaza con traer hambruna, dolor y muerte… Pero: ¿qué hacer?: el primer paso desde mi punto de vista es la urgencia de un cambio cultural que solo se logra formando y educando ciudadanos en un manejo responsable de los recursos que se logrará mediante la capacitación asociada a la innovación para revertir el daño y el deterioro que le hemos causado al planeta y así, recuperar su capacidad para sostener vida… Lo que podemos lograr con una estrategia de desarrollo rural que sumada a la capacitación técnica con técnicas como la Agricultura Regenerativa, la Agroecología y/o la Permacultura, reviertan el daño ecológico al tiempo que se producen los alimentos en cantidad y calidad suficientes, mientras, de forma paralela se recuperan los recursos naturales y se restituyan los ciclos naturales del agua al tiempo que se reconstruyen los ecosistemas (bacterias, insectos, carbono, lombrices, hormigas, micorrizas, etc.) que sustentan la vida que produce vida.

Mi propuesta es, haciendo camino al andar; primero formar un equipo de 5 u 8 técnicos investigadores (Comunidad del Conocimiento) en las especialidades básicas para un diseño de producción equilibrada (agricultura, ganadería, acuacultura, avicultura, apicultura, horticultura, etc.), que sean semilla para constituir una Universidad de la Tierra en Xonotli (rancho escuela), en dónde, de la mano con un pequeño equipo de personal operativo y de representantes becados de cada municipio, formar formadores que regresen a sus comunidades con saberes aprendidos a enseñar en las MinigranjasGTO (huertos escuela), en función de vocaciones productivas regionales y de tradiciones, con una currícula educativa que en asociación con la madre naturaleza, aplique y enseñe las técnicas para lograr lo expuesto, desde un nuevo modelo de convivencia y organización social orientado a la producción, que garantice una convivencia en paz y armonía que permita el desarrollo pleno de las personas y nos permita producir lo necesario, hasta diseñar una forma de desarrollo acorde con nuestra naturaleza humana y así, heredar un planeta funcional a las futuras generaciones, modelo que año tras año sería actualizado y enriquecido, al tiempo que se replica en todo el estado (y ojalá en todo México); así veo: ¡El nuevo comienzo!… Así de sencillo.

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