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OPINIÓN

Aprender para una paz duradera

Estamos asistiendo a una oleada de conflictos violentos paralela a un aumento alarmante de la discriminación, el racismo, la xenofobia y la incitación al odio

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Aprender para una paz duradera

Estamos asistiendo a una oleada de conflictos violentos paralela a un aumento alarmante de la discriminación, el racismo, la xenofobia y la incitación al odio. El impacto de esta violencia trasciende cualquier frontera basada en la geografía, el género, la raza, la religión, la política, offline y online. Un compromiso activo con la paz es hoy más urgente que nunca: La educación es fundamental en este empeño, como subraya la Recomendación de la UNESCO sobre la Educación para la Paz, los Derechos Humanos y el Desarrollo Sostenible. 

El aprendizaje para la paz debe ser transformador y contribuir a dotar a los estudiantes de los conocimientos, valores, actitudes, competencias y comportamientos necesarios para convertirse en agentes de paz en sus propias comunidades. Los cimientos de las sociedades más pacíficas, justas y sostenibles se sientan a través de la educación, una fuerza que impregna todas las facetas de nuestra vida cotidiana y nuestras perspectivas generales. Frente a la escalad de conflictos en que vivimos, la educación emerge como una poderosa herramienta para abordar y prevenir estos retos en el futuro. Además, cuando se configura y aplica eficazmente, la educación es una inversión a largo plazo con rendimientos al alza.

La UNESCO dedica este año el Día Internacional de la Educación al papel crucial que desempeñan la educación y los docentes en la lucha contra el discurso del odio, un fenómeno que se ha multiplicado en los últimos años con el uso de las redes sociales, dañando el tejido de nuestras sociedades.

Aprender a leer, escribir y contar es importante: son las herramientas que abren una ventana hacia el mundo. Sin embargo, con los acuciantes problemas nacionales y mundiales que trascienden fronteras, las competencias en lectura, escritura y aritmética pueden no ser suficientes para dar sentido al mundo, perseguir sueños y encontrar un propósito en la vida. Lo que un joven vea a través de esta ventana y cómo decida actuar en consecuencia depende en gran medida de los valores, el contenido y el contexto de la educación. 

La educación para la ciudadanía mundial (ECM) examina estos elementos para ayudar a alumnos (as) de todas las edades a convertirse en seres humanos respetuosos capaces de adaptarse a un mundo que avanza rápidamente, incluso frente a retos y amenazas complejos. Por ello hay que promover en todas las asignaturas y en todos los ámbitos de la vida proporcionar conocimientos, competencias y actitudes que cultiven la tolerancia, el respeto y un sentimiento compartido de pertenencia a una comunidad mundial, con el objetivo último de garantizar los derechos humanos y la paz.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de enero Día Internacional de la Educación, en celebración del papel que la educación desempeña en la paz y el desarrollo. A medida que nuestro mundo se hace cada vez más interdependiente, la Educación para la Ciudadanía es más vital que nunca para la solidaridad internacional y para inspirar a los educandos de todas las edades a contribuir positivamente a sus comunidades locales y mundiales, sin importar orientaciones, ideologías; ser ciudadanos comprometidos con nuestro mundo y nuestra humanidad es fundamental para la continuidad de la vida. Habrá que dejar los distractores que no conducen a la cultura de paz. 

¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!

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