DICE Claudia Sheinbaum que, ahora sí, la segunda semana de febrero presentará su iniciativa de reforma electoral.
Y MIENTRAS el encargado de elaborar ese documento, Pablo Gómez, sigue viendo qué tanta cafeína le pone y le quita al brebaje, llama la atención cómo, a diferencia del “Plan A” y el “Plan B” que fueron frenados por la oposición en el Congreso y por la Suprema Corte, respectivamente, ahora el mayor obstáculo que enfrenta Morena son ¡sus propios aliados!
LA DEMORA en el envío de la iniciativa a las Cámaras, que originalmente estaba planeada para el mes que hoy termina, se debe justamente a que el PT y el PVEM brincaron ante la posibilidad de ver disminuidas sus parcelas de poder y, sobre todo, las jugosas prerrogativas económicas que reciben.
ESO SÍ, petistas y pevemistas ya se comprometieron a ir en alianza con los morenistas en los comicios federales y en la renovación de 17 gubernaturas en 2027, por lo que la duda es: ¿qué recibirán a cambio?… Porque esas dos franquicias electorales no dan paso sin huarache.
***
SI EL HECHO de que la economía de México creciera con muchos trabajos el 0.5 % durante 2025 es una mala noticia, tantito peor resulta que la Secretaría de Hacienda encabezada por Édgar Amador reconozca que no cumplió con la meta de reducción del déficit fiscal.
LA CIFRA quedó en 4.3 % del PIB, por encima de la aspiración que era del 3.9 %.
MAL SUENA ese indicador si se le compara con el rango de 0 a 0.25 % en el que anda Brasil, o con el superávit -mínimo, pero superávit al fin- de 0.2 % en Argentina.
Y PEOR aún si se considera que, para este año, la previsión es que ese hueco en las finanzas públicas de México se mantenga alrededor del 4 %.
***
COMO poner la Iglesia en manos de Lutero, suena la nominación de Kevin Warsh para quedar al frente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.
Y ES QUE el elegido por Donald Trump para reemplazar a su acérrimo enemigo Jerome Powell es visto entre los analistas como una de esas personas que cuando el inquilino de la Casa Blanca pregunta la hora le contestan: “la que usted diga, Mr. President”.
ES DECIR, que incumple con la característica básica y fundamental de cualquiera que encabece el banco central de su país: la autonomía.
SE DA por descontado que, si Warsh es ratificado por el Senado de EU, manejará las tasas de interés al ritmo que le marquen desde la Oficina Oval que, seguramente, será como el de esa canción que tanto tocan en las bodas y que dice: “suavecito para abajo, para abajo, para abajo…”.