Por inicio de ejercicio estamos por renovar uno de los automóviles utilitarios de la empresa, y para ello hemos recurrido nuevamente al arrendamiento puro, por las ventajas fiscales que esta opción ofrece, a diferencia de adquirirlo directamente a nombre de la sociedad.
Al estar haciendo las gestiones con la arrendadora para que nos enviara la cotización del contrato de arrendamiento, la misma nos hizo una pregunta que, por su contenido, nos causó sorpresa, al cuestionarnos: ¿de dónde quiere sus placas?
Mi primera reacción fue: ¿se puede escoger eso?, entiendo que varias personas (principalmente ricachones) que adquieren vehículos en Guanajuato, de alguna manera consiguen un domicilio en alguno de nuestros estados vecinos, y optan por plaquear ahí con el objeto de ahorrarse algunos pesos y no pagar el Impuesto a la Tenencia, pero ya ofrecerlo de forma institucional y masiva a través de las arrendadoras me pareció por demás significativo, pues la cantidad de impuesto que deja de llegar a la Secretaría de Finanzas de nuestro estado debe ser una suma nada despreciable.
Esta es una de las consecuencias de que Guanajuato sea el estado con mayor carga tributaria local, que no solamente afecta la competitividad de nuestra entidad, sino que incluso ahuyenta actividades, como los emplacamientos automotrices, para llevárselos a otra entidad. Y esto sin dejar de mencionar las otras consecuencias como el no contar con un padrón real de vehículos circulando, con todo lo que esto representa en temas de seguridad.
Pareciera ser que con el objeto de llevar a nuestro estado a niveles promedio en el cobro de derechos, como es el refrendo vehicular, se nos pasó la mano y ahora lo hemos ubicado como la entidad más cara en el pago de impuestos estatales.
Si analizamos las cifras iniciales comparativas aprobadas en las leyes de ingresos para los ejercicios 2025 y 2026 en Guanajuato, ciertamente observamos que en el cobro de los derechos (la tenencia es un derecho) el incremento de un año a otro es casi del 60%, lo que significa aproximadamente 1,450 millones de pesos adicionales que el gobierno estima recaudar. La pregunta es si el gobierno ya está considerando toda la fuga de recursos que se puede generar a raíz del aumento que para este ejercicio se ha aprobado para el cobro de refrendo, de la mano con el hecho de que algunos de nuestros estados vecinos no cobran tenencia.
A lo anterior hay que agregarle otra cifra interesante, me refiero a la recaudación estimada del Impuesto Sobre Nóminas, que siguiendo el análisis comparativo de 2025 contra 2026, resulta que para este año se estima recibir como producto de este impuesto solo un 3% adicional, pasando de 9,456 millones en 2025 a 9,739 millones en 2026. Esta variación no representa ni siquiera un incremento inflacionario, de hecho, en términos reales significa una reducción en la captación de este impuesto.
Esto es contradictorio a todo el discurso oficial que señala que habrá más inversiones en Guanajuato, o tal vez sí habrá más inversiones, pero entonces, ¿también cerrarán sus puertas grandes empresas? o peor aún, ¿las expectativas en materia de generación de nuevos empleos o de incremento en niveles salariales son muy pobres?
Para 2026 el Gobierno del Estado se endeudará con 8,000 millones de pesos, que representan el 43% de sus ingresos propios, lo que confirma que por más esfuerzos que hagan los estados por incrementar sus ingresos propios, sus finanzas públicas seguirán siendo dependientes de los recursos que provengan de la Federación. Ciertamente hay que fortalecer los ingresos propios, pero hay que hacerlo encontrando el punto medio para no perder competitividad y recaudación.
LALC