El espíritu cívico e industrial de Guanajuato llama a que seamos vigilantes de las concesiones gubernamentales. Por eso, la confirmación de que la autopista Silao-Guanajuato-SMA opera bajo concesión privada (Consorcio Vise-Rubau) por los próximos 30 años, nos obliga a una reflexión fundamental.
Muchos en Guanajuato no validamos la concesión. Sin embargo, no escribo esto para debatir la firma del contrato. Escribo para debatir el resultado.
El automovilista no distingue entre autopista “pública” o “privada” cuando cae en un bache, transita a oscuras, o encuentra baños en mal estado; solo sabe que si pagó una cuota de primer mundo, espera recibir un servicio de primer mundo.
Si la autopista es hoy un negocio privado, entonces las reglas cambian: Los guanajuatenses ya no somos solo usuarios, somos CLIENTES. Y el cliente manda.
Sabemos que la tentación de cualquier empresa es maximizar utilidades reduciendo costos -menos mantenimiento, menos servicios, menos iluminación-. Pero Guanajuato no es un botín financiero. Aquí, los guanajuatenses no firman cheques en blanco.
Por ello, desde Faro de Política Ciudadana, en ejercicio de un civismo guanajuatense fortalecido, lanzamos una advertencia clara: No venimos a pedir favores, venimos a auditar el servicio.
Desde esta perspectiva, manifestamos el “Estándar Guanajuato“, basado en cinco exigencias innegociables para la Concesionaria:
Estándar 1: Cero tolerancia al deterioro
La Concesionaria cobra por mantenimiento. Cualquier bache o servicio —plumas, baños, iluminación— reportado, la Concesionaria debe proveer un folio, repararlo en máximo 24 horas y publicar prueba de resolución. Si hay fallas, el cobro es ilegítimo.
Estándar 2: Cuentas claras
¿Cuánto ingresa a la Concesionaria y cuánto regresa a la autopista? Exigimos transparencia financiera. El negocio es privado, pero el dinero sale de bolsillos públicos.
Estándar 3: Tecnología sin fricción
Implementación de lector universal y carriles de flujo libre. Si la fila en caseta supera los 10 minutos por ineficiencia de cobro, se debe levantar la pluma (Paso Libre).
Estándar 4: Imperio del contrato
Exigimos poner fin al injusto cobro de caseta a los habitantes de la Capital. Además, demandamos cumplimiento estricto del cronograma de obras conexas a San Miguel de Allende. Por cada semana de retraso, exigiremos una penalización pública o descuento en la tarifa.
Estándar 5: La regla de los 3 strikes
Exigimos al gobierno del Estado contratar -de manera rotativa- a encuestadoras que levanten la calificación de los usuarios e instaurar una Mesa de Auditoría Ciudadana que presente los resultados. Si dicha encuesta arroja una calificación insatisfactoria durante tres meses consecutivos, Faro iniciará la movilización social y legal para exigir al Gobierno la revocación de la concesión.
En suma, si la Concesionaria no cumple el Estándar Guanajuato, la concesión pierde su razón de existir.
El negocio es suyo, concesionarios, pero la carretera es NUESTRA: La autopista es de 6.2 millones de guanajuatenses. Y en Guanajuato, si se paga, se exige.
A Don Antonio Lomelí Garduño
Merecemos Mejor | #EstándarGuanajuato