Las guerras, aparte de los horrores indecibles, también traen cambios en las estrategias. En Irán, la novedad es el uso de drones kamikaze, considerados proyectiles muy baratos en comparación con los misiles balísticos o los misiles crucero.

Desde que comenzó la invasión a Ucrania hace cuatro años, los iraníes han vendido drones de ataque a los rusos. Los llamados Shared-136 son similares a aviones de aeromodelismo y pueden volar hasta 1800 km con una carga explosiva de 50 kilos, suficiente para causar daño a instalaciones civiles. Irán produce miles de estos drones que, para inutilizarlos, Israel y los países del Golfo deben emplear proyectiles carísimos que cuestan más de un millón de dólares cada uno. Se estima que los Shared-136 tienen un costo de producción de 30 mil dólares.

Catar y los Emiratos Árabes Unidos han recibido docenas de drones “suicidas” que pegan en hoteles y aeropuertos, provocando caos y un paro generalizado en las operaciones de las líneas aéreas. Para defenderse, los ricos países del Golfo Pérsico e Israel deben utilizar misiles “Patriot”, que son caros y limitados en número en comparación con los versátiles drones iraníes. Si algo puede detener el desenlace de la guerra, son los drones Shared-136.

Eso nos lleva a un tema local: los drones pueden ser una enorme ayuda para la seguridad pública. A principios del sexenio de Diego Sinhue Rodríguez, el gobierno contrató el uso de drones para la vigilancia. Eran de buen alcance para cubrir el territorio de Guanajuato. El costo de la renta fue de más de cien millones de pesos. Aunque no tenemos información precisa porque está clasificada como reservada, sabemos que la Secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía contaron con buenos ojos en el cielo para realizar operaciones y detenciones relevantes.

En una búsqueda rápida, encontramos drones DJI especializados en vigilancia. Su compra y operación representan una fracción de lo que cuesta un helicóptero. La IA sugiere que, en León, por ejemplo, se podría contar con una red articulada de estaciones con drones de vigilancia. En Chula Vista, California, el municipio conectó la respuesta del 911 con el envío de drones al lugar de los hechos. Un dron llega antes que una patrulla y puede transmitir en tiempo real lo que sucede en cuestión de minutos. Los DJI Matrice 350 RTK, con todo y su equipo de respaldo y cámara térmica, pueden costar unos 500 mil pesos; tienen un tiempo de vuelo de hasta 50 minutos y un radio de alcance de 15 kilómetros. No sabemos si es el equipo ideal para nuestras ciudades, pero lo cierto es que la compañía china con sede en Shenzhen tiene el 90% del mercado mundial de drones.

Con capacitación, cualquier comandante de la policía local o estatal puede utilizar esta herramienta. En León tenemos un helicóptero —que también es necesario—, pero su costo de operación es de al menos 20 mil pesos por hora.  Tiene largos periodos de mantenimiento y requiere pilotos expertos. Una sugerencia sencilla podría consistir en darse una vuelta por Chula Vista y preguntarle al “Major” cómo funciona el invento. El boleto a Tijuana es barato. Puede ir un equipo del Estado. Tal vez nuestras autoridades lo investigan, pero no sabemos si han tomado decisiones al respecto o si siguen pagando cientos de millones por la renta de drones de mayor alcance. Habrá que verlo. 

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