Historia 115
Esta es la historia 115 de 450 que te contaremos sobre León
La obra de María del Rosario Castro Rozas, mejor conocida como Rosario Rozas, forma parte del paisaje urbano de León. Sus esculturas están presentes en distintos puntos de la ciudad y se han convertido en testigos silenciosos de la vida cotidiana de los leoneses.
En León se encuentran al menos 20 esculturas urbanas realizadas por la artista, piezas que dialogan con la historia, la fe y la identidad de la ciudad. Rosario comenzó su camino en el arte desde la infancia con la pintura, y ya en la adolescencia decidió incursionar en la escultura, un campo que durante muchos años estuvo dominado por hombres.
No fue fácil, costó mucho trabajo”, reflexiona.
Su formación artística fue resultado de estudios, asesorías, investigación y lo que ella llama “la Universidad de la Vida”, siempre impulsada por una profunda pasión por la pintura y la escultura.
Entre sus obras más conocidas en León se encuentran Ruan, ubicada en el Centro de Innovación de la Universidad La Salle; San Juan Bosco, en la glorieta del mismo nombre; Juan Pablo II, en el atrio de la Catedral Basílica Metropolitana de la Madre Santísima de la Luz; y San Sebastián, escultura inaugurada el 20 de marzo de 2025 frente a la Parroquia del Sagrario.





Sobre esta última obra explica:
“Era importante para mí realizarlo. Lo fue para que los leoneses conocieran a su santo patrono, un santo comprometido con su fe y que, pese a las adversidades que enfrentó, salió avante. Un símbolo para los leoneses”.
Con más de cinco décadas dedicadas al arte, Rosario Rozas también ha compartido su experiencia con nuevas generaciones, entre ellas estudiantes de la Universidad Iberoamericana León.
Un camino marcado por la creatividad
La artista asegura que la creatividad es una capacidad presente en todas las personas, sin importar la disciplina que se practique.
“Todos tenemos capacidad de creatividad, independientemente de la disciplina. La clave está en saber observar y el camino que queramos tomar. Yo elegí el arte”.
Desde niña mostró inclinación por la pintura.
“Yo pinto desde muy chica, muy pequeña. Vivía en Tampico. Tengo muchos años pintando. Gané varios concursos de Prismacolor que iban al colegio y hacían concursos y todas esas cosas. Ya después empecé a pintar; jamás he dejado de hacerlo”, recuerda.

Con el tiempo decidió explorar la escultura, disciplina que aprendió de manera autodidacta, apoyada por maestros y libros.
“El camino de la pintura y la escultura es de aprendizaje; es un camino que vas aprendiendo conforme vas caminando. Yo no tuve una escuela de arte. Cuando trabajaba mis piezas de fundición allá en México, en las mañanas iba a trabajar y por las tardes, rapidísimo, a la Escuela de Artes Plásticas, que era posgrado. Me metía a los talleres y Eduardo me asesoraba y me llevaba a la biblioteca y sacaba muchos libros; yo aprendí de mis maestros y de mis libros”.
Su obra escultórica se divide en dos líneas: la figurativa, vinculada principalmente al arte religioso, y una vertiente moderna y contemporánea.
Una vida dedicada al arte
Rosario Rozas reconoce que el trabajo artístico exige disciplina constante.
Explica que nada llega gratis y que el talento requiere trabajo duro, incluso en las condiciones más difíciles.

A lo largo de su carrera ha producido entre 200 y 300 obras entre pintura y escultura, aunque confiesa que nunca ha llevado una cuenta exacta.
“Soy una mujer apasionada que ama la vida y la naturaleza, amo a mi familia, amo la amistad sincera”, afirma.
También asegura que la creación artística requiere momentos de silencio y reflexión:
“Este mundo está muy chu chu chu, muy rápido”.
Su técnica favorita es el óleo.
“Mi preferida es el óleo, más permanente. La acuarela se deteriora, sufre bajas de color”.

Una artista leonesa por elección
La escultora nació en Asturias, España. Vivió en distintos lugares –del Cantábrico a Tampico, luego la Ciudad de México y nuevamente la frontera– hasta que llegó a León, ciudad en la que decidió quedarse.
“Me siento feliz porque estoy activa a mi edad. Sigo pintando, haciendo esculturas y formé una hermosa familia con el ingeniero Francisco Alvarado Durán. No puedo pedir más”.
Hoy, muchas de sus esculturas siguen dialogando con la ciudad. Son parte del paisaje, de la memoria colectiva y de la identidad de León.
Algunas de sus esculturas en León y su ubicación
- El Descarnador – Frente al edificio de las cámaras
- Madre Santísima de la Luz – Arquidiócesis de León
- Viacrucis – Seminario Arquidiocesano de León
- Madre Santísima de la Luz – Instituto Lux
- San Ignacio de Loyola – Instituto Lux
- Ignacio y Xavier – Ibero León
- Santa Teresa de Jesús – Instituto Jassá
- Hermano Guillermo Alba – Federación de Escuelas Particulares
- Pbro. Enrique Garate – Parroquia Pío X, Coecillo
- Carmen Serrano – Colegio Cordimarianas
- Pbro. Eugenio Oláez – Convento Hijas del SCJ, Coecillo
- Padre Pío – Parroquia San Rafael
- Señor de la Misericordia – Parroquia San Rafael
- Pbro. Antonio Saldaña – Parroquia de San Miguel
DAR
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