Hace algunos días, la regidora por el partido Movimiento Ciudadano, la Lic. Dessire Ángel Rocha, presentó una iniciativa en el Ayuntamiento de León para modificar algunos artículos del Reglamento Interior de la Administración Pública Municipal, con el objetivo de seguir regulando y reforzando todo el esquema de participación ciudadana de nuestra ciudad.

La iniciativa de la regidora Ángel llega en un buen momento, justo ante la ausencia de una política pública que defina con claridad hacia dónde debe ir la participación ciudadana en nuestra ciudad, sobre todo en momentos en que la autoridad municipal se ha mostrado errática, permisiva y complaciente en la forma y trato que le da a los diferentes consejos de las entidades paramunicipales.

Son erráticas las diferentes maneras en que el Gobierno municipal ha enfrentado las diversas crisis que han vivido algunos organismos, por ejemplo, en el nombramiento de los directores. Mientras en un organismo como el Parque Metropolitano se impone desde la Presidencia municipal a una directora con olor a nepotismo y sin el perfil adecuado, en el Zoológico se avienta la bolita al Consejo Directivo de la paramunicipal, deslindándose del nombramiento del nuevo titular, y prácticamente responsabilizando al Consejo del desastroso procedimiento para nombrar un nuevo director.

Por otro lado, la autoridad municipal se comporta excesivamente permisiva en el manejo y administración que se da a los consejos directivos del Patronato de la Feria y del Patronato de Explora, en cuanto al funcionamiento del parque ecológico que los une, tolerando las afectaciones a las áreas verdes y siendo omisa ante los daños al inventario arbóreo de la zona.

Pero lo más grave es que el Gobierno municipal ha mostrado una actitud complaciente ante los evidentes conflictos de interés que algunos ciudadanos han tenido en el quehacer de sus funciones como integrantes de algunos organismos intermedios, tocando fondo con una escandalosa asignación de contratos de obra pública a una persona que no solo preside un consejo ciudadano, sino que forma parte del mismo consejo que asigna las obras. Este hecho representa un verdadero retroceso en el que la autoridad municipal solo exhibió un silencio de ausencia y complicidad.

Y es precisamente en este último asunto a donde va enfocada la iniciativa presentada por la regidora de Movimiento Ciudadano, a reforzar los controles y normas que vengan a prevenir los conflictos de interés, como la obligación para que los ciudadanos manifiesten cuáles son sus actividades empresariales, profesionales o personales, antes de ser nombrados como consejeros en algún organismo, algo que hoy no sucede, pues los ciudadanos informan de sus actividades hasta que incluso ya han tomado protesta en algún organismo descentralizado.

En la misma iniciativa, la regidora Ángel Rocha también propone que, en el Consejo Rector, que es el órgano donde convergen todos los presidentes de los consejos ciudadanos, se implemente un “mecanismo interno de revisión de riesgos de conflictos de interés”, con el objeto de que exista un sistema preventivo que, por un lado, proteja a los ciudadanos, y por el otro le garantice al Municipio una total transparencia en la administración y asignación de contratos en las entidades paramunicipales.

Esperemos que esta iniciativa sea solamente enriquecida por los demás ediles tanto en las comisiones como en el debate en el Ayuntamiento. La autoridad municipal tiene que entender que la participación ciudadana debe estar blindada de cualquier interés personal, pues solo de esta manera se podrá asegurar una vida que trascienda las administraciones municipales trianuales, y más bien se convierta en un gran activo social del que cualquier Gobierno municipal pueda echar mano para involucrar a la sociedad en las decisiones gubernamentales.

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