Innumerables civilizaciones han desaparecido dejando rastros muy escasos de su existencia. Para las civilizaciones que les siguen es un problema serio entender esos pueblos antiguos debido a la insuficiente información. ¿Cómo estaban organizados esos grupos humanos? ¿Qué características tenían sus creencias religiosas? ¿Qué conocimientos científicos y matemáticos tenían? Estas y muchísimas otras preguntas permanecen sin respuesta.
Lo poco que sabemos está basado en conjeturas y generalizaciones que frecuentemente son poco fiables. Si nuestra civilización desapareciera seguramente también desaparecerían las más importantes fuentes de información que existen sobre ella como bibliotecas, centros de cómputo y bases de datos.
Preservar el legado de una civilización es valiosísimo para las gentes que la descubran dentro de cientos o miles de años. Sin duda alguna es desmedido imaginar que en ese tiempo habrá alguien interesado en saber cómo fuimos o qué hicimos.
El pasado 29 de marzo se publicó en la revista “Óptica” un artículo (ver: Ruixian Chen et al., “Encoding and decoding of multidimensional optical field modulation in holographic data storage”. Optica, 2026; 13 (4): 591 DOI: 10.1364/OPTICA.586593). Este trabajo es de hecho una continuación del trabajo desarrollado por el Profesor Peter Kazansky del Centro de Investigación en Optoelectrónica de la Universidad de Southampton en el Reino Unido.
El resultado final es que se puede almacenar una biblioteca entera en un dispositivo de menor dimensión que la palma de su mano, se puede almacenar allí la totalidad del conocimiento acumulado por la humanidad.
Dejando a un lado lápidas de piedra, papiros y libros de papel, entre otros sistemas antiguos, los sistemas tradicionales pero relativamente modernos, para almacenamiento de información operan en superficies planas como discos duros magnéticos o discos ópticos. En contraste, los sistemas de almacenamiento holográfico contienen la información en todo el volumen del dispositivo y no solo en su superficie.
De este modo utilizando luz láser se pueden crear patrones sobrepuestos de luz dentro del mismo espacio lo cual significativamente incrementa la capacidad de almacenamiento y de recuperación de la información. Esta técnica holográfica utiliza luz en tres dimensiones para el almacenamiento de información guardando dentro del material la información de amplitud, fase y polarización de la luz láser.
Posteriormente un modelo basado en inteligencia artificial reconstruye la información almacenada. Esto permite tener sistemas de almacenamiento de mayor densidad, más rápidos y más eficientes.