Una vez que informé al Jurídico Regional del Banco, el Lic. Mariano Delgado reportó a las instancias centrales en la Ciudad de México, la negativa de la orden de aprehensión, lo que provocó que a los dos días, por la tarde, de manera urgente nos citaran para presentarnos al día siguiente, tanto el Director Jurídico Regional como su servidor, con el maestro José Arturo González Quintanilla, asesor directo del Presidente del Consejo, don Eugenio Garza Lagüera; así que salimos en un vehículo temprano y nos reportamos al llegar a Ciudad de México donde nos citó el Lic. González Quintanilla en una suite por el rumbo de la Zona Rosa en donde se hospedaba.

Cargábamos con una copia del expediente del asunto y con la resolución que negaba el libramiento de la orden de aprehensión, aunque previamente el Lic. Delgado ya la había compartido por correo electrónico. Llegamos ya un poco tarde a la suite y nos recibió el maestro José Arturo González, la recepción de la suite estaba adecuada como una oficina de trabajo con escritorio y muchos libros y expedientes en los muebles de sala y en algunos estantes para adornos, él nos saludó con mucho afecto como si nos conociera y retirando algunos libros de los sofás nos invitó a sentarnos y comentó: “ya revisé todo el expediente y la negativa de la orden de aprehensión, creo este juez federal fue muy superficial y no sabe ni lo que hizo. Bueno, pero ya los hice venir, sin ser necesario, está bien todo el trabajo desde la denuncia hasta el desahogo de pruebas y el pliego de consignación; así que el haber presentado la apelación ya, es lo procedente. ¿Quién de los dos es Paulino Lorea?” De inmediato levanté la mano para indicarle mi identidad. Y el Maestro continuó: “está muy bien tu trabajo. ¿Dónde estudiaste? ¿Quiénes fueron tus maestros de Penal?” a continuación le expliqué parte de mi trayectoria y experiencia, sobre todo con el maestro don Celestino Porte Petit. 

Con ese encuentro se disiparon muchas dudas y le caímos bien al maestro José Arturo González, por lo que comentó que ya solamente le enviáramos copia de los agravios para el día de la audiencia de apelación, y él mismo aseguró que se ganaría y que al revocarla, el magistrado del entonces Tribunal Unitario libraría la orden de aprehensión porque está muy claro el caso. Luego le dijo a su auxiliar que le diera dos libros de su autoría intitulado “Derecho Penal Mexicano”, nos regaló tanto a Mariano Delgado como a su servidor un libro debidamente dedicado. Se despidió y nos indicó que fuéramos a comer algo y nos regresáramos a León.

De ahí en adelante se inició una relación y comunicación permanente con este gran maestro penalista regiomontano, quien bajo su propuesta indicó me asignaran todos los asuntos penales que hubiera en la Regional del Banco con sede en León y al mismo tiempo, sugirió que en las demás regiones se buscara a un experto penalista para los mismos efectos y separar su actividad de los abogados dedicados a los asuntos civiles y a la cobranza mercantil. Fue así como el Lic. Mariano Delgado me asignó otros dos asuntos de Aguascalientes aparte de los que ya tenía, y efectivamente como lo auguró el maestro José Arturo González, la apelación del asunto de Irapuato se ganó y el Magistrado Unitario libró la orden de aprehensión; además, en el primer asunto que llevaba en Aguascalientes ya debidamente integrado, también se logró obtener la orden de aprehensión respectiva después de un episodio muy incómodo con el Juez Federal Único que había entonces en aquél Estado (leer “Saber esperar”. Periódico A.M. 14/04/2024).

Como el Lic. Baudelio Navarro que estaba a cargo del jurídico en la plaza de Aguascalientes, no sabía cómo se iban a pagar mis servicios profesionales, avisé al Lic. Delgado quien a su vez consultó con la Dirección General Jurídica, y para nuestra sorpresa se comunicó el maestro González Quintanilla y nos pidió que fuéramos al Centro Bancomer en Coyoacán para platicar con él y que llevara una propuesta de honorarios para presentar un desglose y forma de pagarlos. Y Allá fuimos, llevando como propuesta que el porcentaje de honorarios que ellos fijaban, se desglosara de acuerdo a las etapas del procedimiento penal y llevé un cuadro que elaboré describiéndolas: 1) presentación de denuncia y/o querella, ratificación y desahogo de pruebas; 2) consignación ante el juzgado correspondiente; 3) auto de formal prisión; y 4) sentencia. Cada una de estas etapas cubría el 2.5 % de los honorarios. El maestro José Arturo González la revisó y la aprobó sin mayor trámite ordenando se aplicara igual para todas las Direcciones Regionales del Banco.

Obviamente con los avances que ya tenía en varios asuntos, me correspondía generar los recibos relativos a las etapas acordadas y recibí una cantidad considerable para mi satisfacción después de meses de trabajo.

De la experiencia con esta institución bancaria me recomendaron también de otras ahora ya desaparecidas como Banca Promex, Banco del Atlántico, Banco del Centro, Bancrecer, Banca Serfín, Banca Cremi, algunas sociedades financieras y organizaciones auxiliares del crédito y, posteriormente Banamex, y no recuerdo si en 1996 o 1997, Banco del Bajío que había iniciado labores en 1994; todos aceptando el mismo tratamiento contractual que ya había experimentado con Bancomer, siendo pioneros en esa forma especial y acuerdos de pago de honorarios para penalistas.

Continuará…

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