El agradecimiento es una de las grandes cosas que pueden transformar el mundo, porque es un reconocimiento a lo recibido y a lo dado. Es un volver la vista atrás y ver lo mucho que ha mejorado mi vida después de esas acciones, palabras, consejos o aquella escucha atenta. Creo que sería osado de mi parte encasillar motivos, podría correrse el riesgo de omitir alguno e incurrir en una falta imperdonable.

Lo mejor es que esas acciones en mi vida no fueron un deber sino un querer, y así fue como aprendí que las mejores cosas no tienen precio, no se les pone etiqueta, que son etéreas como el sonido que, sin poderlo apresar, se queda dentro resonando fuerte. Son en apariencia frágiles y sencillas, sin embargo, sostuvieron mi vida con su valía, y así, emprendí mi rumbo con la aseveración de su amor, bajo la mirada de sus ojos que recuerdo tanto.

Y aunque no soy la misma que emprendió el viaje, sería egoísta no evocarlo y volver a agradecerlo. Porque Tú, aunque lo ignores por completo, formas parte de esta nueva persona que soy, de esa en la que a diario me estoy convirtiendo.

Porque el cambio es inherente a mi ser, y no permanezco estática, hace tiempo decidí soltar mis asideras y caminar más libre y ligera. Sin embargo, conservo firmes las raíces de ti, y comienzas a diario el día en mis pensamientos, te reinventas en este proceso de amor, comprensión y autovaloración de mi persona.

También sé, que el autoconocimiento es el principio y el camino para el cambio, y que es necesario detenerse, y que a veces, es preciso, enmendar el rumbo.

Porque, a tu manera silenciosa, has permanecido de manera invisible y anónima, y declaro, que tu dadivosidad se multiplica a diario conmigo.

El agradecimiento hace mejores humanos, porque permite salirse de sí mismo y dar el crédito a otra persona, a quien se detuvo a enjugar tu llanto, a escuchar tus dudas y recorrió un trecho mostrándote el camino que apenas estabas descubriendo.

Y al hacer esto, te dio un apego, una seguridad, una guarida. Un sitio a donde volver cuando te sientes cansado y ansías reflejarte en unos ojos buenos. Volver a casa.

Es por eso y otras cosas más, que me detengo, rememoro y agradezco, y te digo desde el interior de mi corazón; Gracias, infinitamente, muchas, muchísimas GRACIAS.