La probabilidad es hija de la estadística y ésta, siempre refleja causalidades. La movilidad en la ciudad se da en diferentes modalidades: transporte público, vehículos particulares, motocicletas, bicicletas, caminantes, etc. Y cada uno de los medios, tiene asociada una probabilidad para calcular su seguridad. Y esto se basa en la tasa de accidentes relacionados con el número de viajes. Ese cociente es la probabilidad de accidentarse. Sin embargo, las personas tienen una aversión o una aversión al riesgo y así hay quienes, a pesar de la estadística, gustan de la movilidad en motocicleta y así, seguramente conocemos a quienes han perdido la vida en un accidente vial en las calles o carreteras del País.
Alrededor de 10 años tienen los juegos, carreras y acrobacias de motociclistas durante los fines de semana, en que imaginan que la carretera León San Felipe es una pista de carreras. A pesar de que en León existen pistas para practicar ese legítimo derecho al riesgo que tienen todos los días los “bikers”, insisten en tomar esa carretera como pista de competencias. Pero conforme pasan los años, el número de accidentes se incrementa, así como la velocidad a la que circulan las motos, gracias a la tecnología de las mismas motocicletas. Aquí he presentado los cinco perfiles de motociclistas que en nuestro municipio transitan como decía, en su legítimo derecho al uso de vías de comunicación. Encuentro dos perfiles de “bikers” que particularmente llaman mi atención. La palabra biker significa literalmente “motociclista” o “motorista”; en la cultura popular, define a una comunidad y a un estilo de vida, pues ser “biker” va más lejos de solo usar una moto, implica pasión por las dos ruedas, un sentido de libertad en la carretera, y en algunos casos, el respeto y la hermandad.
Esos dos segmentos a los que me refiero, son preocupantes en general para la ciudadanía. Uno es el de los motociclistas que en las colonias populares reflejan una rebeldía al sistema social, retando a la autoridad y haciendo carreras en esas motocicletas con las que se endeudan para poder tener -aunque sea usada o empeñada-, un medio para poder desafiar a la gravedad y a cualquier ciudadano, por lo que se aglutinan en cientos, para tomar posesión de las vías de comunicación y agredir a cualquier persona que se atreva a cuestionarlos. El segundo grupo al que me refiero, es el de las motos deportivas, que en número mayor circulan por el área norte de la ciudad, toda vez que precisamente sábados y domingos, cientos de leoneses visitan no solo a sus familias en Ocampo y San Felipe o que viven en las comunidades, sino también aquellos que tienen casas de descanso y que asisten a Sierra de Lobos en los fines de semana.
El caso es que el exceso de velocidad de alrededor de 500 “bikers” sigue provocando muertes en la carretera a San Felipe. Los motociclistas circulan a tal velocidad y haciendo tal nivel de acrobacias, como si no existieran autobuses o automotores en circulación. Pero las leyes de la gravedad no se equivocan y la fuerza centrípeta y centrífuga siempre reflejan la realidad cuando los “bikers” invaden los carriles contrarios o chocan entre sí o chocan contra vehículos o salen de la carretera. Todo esto refleja a final de cuentas, el enorme problema que tenemos enfrente, pues la probabilidad de tener un accidente es alta para los motociclistas y también para los automovilistas que al final de cuentas tienen menos que perder en una colisión con una moto. Precisamente estos, cuando son rebasados a alta velocidad por motos, difícilmente pueden calcular las maniobras para esquivarlos, pues las reglas de tránsito no consideran la convivencia a ese nivel de velocidad.
Si nos vamos a la estadística, la probabilidad de que un motociclista tenga un accidente en la carretera es 10 veces mayor que la de un automovilista. Y si un “biker” hace acrobacias a alta velocidad en la carretera mencionada, tienen una probabilidad basada en estadísticas, del 15 %. Ellos apuestan al 90 % de que no les suceda algo y por ello apuestan la vida. Se requieren reglamentos para evitar que los “bikers” sigan curveando a altas velocidades, para encontrar la muerte y arriesgar a los demás.