Oigan ustedes, amigos lectores: la única “ultraderecha” que ha visto su h. escribano fue la que usó Kylian Mbappé para anotar un golazo casi al final del segundo tiempo en el match de Francia contra Senegal, esto en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. ¡Qué riflazo tan impresionante, tanto por la distancia desde la que lo tomó como por su potencia! La de Mbappé SÍ QUE ES una “ultraderecha”.
Ahora que, de nuevo acá en nuestro México de los ensueños, afirma la señora Sheinbaum que los de la CNTE son de “ultraderecha”.
¡Qué pena nos da disentir de ella, pero no, no lo son!, son izquierdistas cuyo manifiesto propósito es “derrocar al Gobierno” y la cuatroté los usó para ganar las elecciones; les prometió el sol, la luna y las estrellas y les cumplió exactamente nada: por eso andan manifestándose en toda la capital de la otra señora, Brugada, quien se gasta lana como si fuese confeti en “drenaje pluvial”, ¡pero la ciudad como quiera se inunda!
Por otra parte, colgarle etiquetas a todo aquel que disiente del cuatroteísmo resulta un recurso ya tan gastado que se ha tornado inservible.
A diferencia del gran Kylian, falla el tiro la señora al encerrarse terca y obsesivamente en una fantasía: la de que todo marcha “viento en popa y a toda vela” en este nuestro México de las mil maravillas.
Se ve mal la señora cuando se burla de las madres buscadoras o cuando descalifica a quienes antes eran sus aliados de la CNTE. Se enfoca en lo que no debe, dejando pasar lo verdaderamente importante.
Por ejemplo, estimaciones económicas recientes ubican el crecimiento de nuestra economía para el 2026 y el 2027 en tan sólo 1 por ciento, lo que resulta paupérrimo y totalmente reñido con el progreso y la elevación del nivel de vida de los mexicanos.
Mienten burdamente cuando afirman que hay menos pobres al mostrar cifras ridículas en las que no hay crecimiento del PIB, pues sin éste no puede haber creación de empleos, y sin empleos no se pueden devengar salarios dignos, y sin ellos nadie puede proporcionar a sus familias techo, salud, educación y alimentos.
Como el cangrejo, vamos para atrás, queda en ridículo el “Plan México” de crecimiento que según la señora pactó con el empresariado. Sí, algunos se toman la foto con ella, pero no invierten, y no lo hacen por malos o por falta de patriotismo: no invierten porque este Gobierno y el anterior -malísimo- no crearon los incentivos para estimular la inversión.
Ante la tragedia, los mexicanos respondemos con un chiste; y en este caso, respecto al México estancado hay quienes afirman que la señora está como Milei cuando visitó a Xi Jinping, el mandatario chino. Le dijo Milei: “Presidente, con respeto, lo vengo a ver para invitarlo a que invierta en nuestro país”. Jinping le respondió: “Con todo respeto, señor Presidente, pero es que ustedes los latinos siempre nos confunden: nosotros somos chinos, ¡los kamikazes son los japoneses!”.
Efectivamente, en las condiciones actuales que ha creado la señora Presidenta, con la desaparición de la independencia de Poderes, con las Cortes de los acordeones, con limitaciones por doquier a la inversión, con áreas estratégicas reservadas exclusivamente para los monopolios estatales, quebrados y disfuncionales a más no poder, se necesita ser un kamikaze para invertir en escenarios completamente adversos, con constantes degradaciones a nuestra deuda por las principales calificadoras, hecho que se ha llevado de encuentro -por lo pronto- a nuestra banca.
No parece darse cuenta la señora de que, al bajarnos la calificación, de facto devalúan las perspectivas de toda la economía mexicana y sus empresas, que no tendrán acceso a créditos preferenciales, y de que condiciones como ésta -tarde o temprano- ejercerán presiones sobre nuestra moneda dificultando aún más el crecimiento.
Si hoy en condiciones externas favorables relativamente no crecemos, con lo que se viene en contra, por ejemplo, la posible caída de nuestra deuda soberana a la categoría chatarra, MENOS creceremos.
A como vamos, no puede descartarse para el cierre del sexenio una recesión cuyos efectos serían más feos que los generados por el gran Ronaldo y Portugal, que apenas empataron con el Congo. ¡De no enmendar, tristemente nos van a golear, económica y socialmente hablando!