“Cuando la simulación se convierte en la norma, debilita la capacidad humana de discernimiento.

Como resultado, nuestros lazos sociales se cierran sobre sí mismos, formando circuitos autorreferenciales que nos aíslan de la realidad.

Así, vivimos en burbujas, impermeables los unos a los otros.

Al sentirnos amenazados por cualquiera que sea diferente, nos desacostumbramos al encuentro y al diálogo.

De esta forma, se propagan la polarización, el conflicto, el miedo y la violencia. Lo que está en juego no es sólo el riesgo de equivocarse, sino una transformación en nuestra propia relación con la verdad”.

Un tweet reciente del Papa León.

He escuchado a personas que opinan que el Pontífice no debería de haberse metido con Trump o en temas políticos.

Estoy totalmente en desacuerdo. Me parece fantástico y necesario que el máximo jerarca de la Iglesia Católica no se quede callado.

Y, por supuesto, que estoy totalmente de acuerdo con su reflexión que cité al inicio de esta columna.

Claramente hoy vivimos en la era de la simulación.

Lo vemos en el mundo con Trump y otros “líderes” populistas y, por supuesto, lo sufrimos en México.

Tristemente, la 4T tiene nivel de premio Nobel para simular, por ejemplo que Pemex y CFE son tesoros nacionales; que el sistema de salud es mejor que en Dinamarca; que crecer menos de 1% al año es grandioso; que es bueno acabar con democracia, competencia política y contrapesos; que la reforma al sistema judicial es un gran paso hacia adelante; que dádivas son iguales a progreso o que basta ponerle el apellido bienestar a lo que sea para lograr bienestar.

Aquí en Nuevo León tenemos al campeón de la simulación que falsea y multiplica por 12 las cifras reales de inversión extranjera, que presume obras inconclusas y chafas como si fueran “en tiempo y forma” y que busca venderle al electorado como una gran idea que su esposa lo sustituya.

En el estado o municipio que le metamos termómetro encontraremos burbujas de simulación. Encontraremos liderzuelos de cuarta a los que les interesa promover la polarización para salir ganones.

Como bien dice el Papa, todo esto provoca graves equivocaciones. Provoca que se elija al popular y no al que sabe. Provoca que se decida por ideología del que malgobierna y no por lo que le conviene a la ciudadanía. Provoca que nuestra relación con la verdad sea opcional y que las opiniones lamentablemente pesen lo mismo que los hechos.

Eso es terrible.

Por supuesto que muchas cosas son sujetas a opiniones. En este espacio siempre hemos defendido un debate abierto y razonado entre perfiles distintos y complementarios como una de las principales fuentes para mejorar, para innovar y para realmente transformar lo que sea para bien.

Pero sorry, deberían existir hechos incontrovertibles, realidades que no deberían estar sujetas a simulaciones o interpretaciones.

Por eso, en general, es mejor:

  • Crecer más que crecer menos.
  • Aspirar a mejorar que conformarse con estancarse (o, peor, resignarse a empeorar).
  • Ser honesto que ser ratero.
  • Disfrutar riqueza que sufrir pobreza.
  • Ganar más que ganar menos.
  • La competencia que los monopolios.
  • Un gobierno que habilite que uno que atrofie.
    Aunque la lista es mucho más amplia, queda claro el concepto.
    Urge parar las simulaciones.
    Urge recuperar nuestra relación con la verdad.
    ¿Cómo? A nivel individual, filtrando mejor la información que consumimos. Como votantes, eligiendo mejor. Como ciudadanos, botando a farsantes simuladores, no callando (sobre todo los que tenemos alguna tribuna) y exigiendo castigo a tanto funcionario que hoy promete, incumple y roba.
    No soy ingenuo. Será una lucha titánica. Se antoja difícil devolver el péndulo de la verdad al lugar donde debe estar.
    Pero no hay alternativa.
    O recuperamos la verdad o nos acostumbramos al reino de la simulación y la mentira. Acostumbrarse a que nos vendan el lodo como oro.
    No sé tú, pero yo me rebelo.
    Posdata. Trump perdió la guerra. Punto. No hubo cambio de régimen. Irán cerró Ormuz y provocó estragos económicos globales. Le van a quitar sanciones y quizá hasta acceda a fondos para reconstrucción. ¿Y el uranio? Igual o peor que antes, en el aire. Es increíble: David venció a Goliat. No creas las mentiras de Donaldo: EU perdió la guerra. Punto.
    En pocas palabras…
    “Rebelarse ante la tiranía es obedecer a Dios”.
    William Penn, escritor británico.

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