“El calentamiento global es real, pero no es el fin del mundo”.
Bjorn Lomborg, False Alarm
Según Santé Publique France, la agencia de salud de Francia, del 23 al 25 de junio se registraron mil muertes excedentes por la ola de calor que ha afectado a Europa. La situación ha generado temor de que se repita la tragedia de 2003, cuando unas 15 mil personas murieron en Francia por el calor. En Estados Unidos se está registrando también una intensa ola de calor.
El planeta se está calentando: 2024 ha sido el año más caluroso desde que empezaron las actuales series estadísticas en 1850; los siguientes dos son 2025 y 2023; los peores 10 son todos de 2015 a la fecha. Es verdad que en el pasado remoto hubo mayores temperaturas, pero Berkeley Earth, una organización no gubernamental, calcula que la Tierra está registrando las temperaturas más altas en 120 mil años. No hay ya duda de que el calentamiento es provocado por las emisiones de dióxido de carbono de la actividad humana.
Sin embargo, es importante separar los hechos de las posiciones políticas y las falsas soluciones. Los ambientalistas europeos, por ejemplo, quieren limitar el uso de aire acondicionado con el argumento de que promueve el calentamiento global. El resultado ha sido causar muertes innecesarias. No explican, por otra parte, por qué es bueno tener autos eléctricos, pero malo contar con aire acondicionado.
Los medios prestan una gran atención a las muertes por calor para fortalecer la narrativa de que el calentamiento global es la peor tragedia de la historia, pero omiten que el frío mata nueve veces más personas. Un estudio en Lancet, la revista médica británica, señalaba en julio de 2021 que entre 2000 y 2019 se registraron en el mundo 489,075 muertes anuales por calor, pero 4,594,098 por frío.
La Comisión Paneuropea de Clima y Salud de la Organización Mundial de la Salud dio a conocer el 17 de mayo una recomendación para considerar el cambio climático como una “crisis de salud pública”. El estudio en el que se basaba, publicado también en Lancet el 16 de mayo, señalaba que “casi el 70 % de las aproximadamente 24 mil muertes relacionadas por calor en el verano de 2025 en 854 ciudades europeas se atribuyeron al cambio climático”. Sin embargo, Bjorn Lomborg, del Copenhagen Consensus, ha señalado que el estudio exagera las muertes al no considerar que, desde 1990, la población europea de más de 70 años ha aumentado 78 %. “El envejecimiento por sí solo explica virtualmente todo el aumento observado en muertes por calor. Con la población actual, el aumento no suma más de 850 muertes adicionales por calor”. En cambio, “los datos ponderados por edad muestran que las tasas de mortalidad por frío han declinado en Europa 50 % desde 1990. Con la población actual, esto se traduce en alrededor de 210 mil menos muertes por frío al año”.
El mundo no va a detener pronto las emisiones de CO2. Cuando el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático emitió su informe de 1990 las emisiones de dióxido de carbono eran de 22,730 millones de toneladas al año. A pesar de los acuerdos internacionales para frenarlas, en 2024 se registraron 38,600 millones. Europa ha disminuido las suyas de 8,040 millones a 4,880 millones, pero China las ha subido de 2,480 millones a 12,290 millones (OurWorldinData.org).
La tecnología es la mejor arma para enfrentar el calentamiento y sus consecuencias. Europa tendría que incrementar el uso de aire acondicionado, que sigue siendo limitado allí. También se requieren mejores tecnologías para reducir el uso de combustibles fósiles, pero no anuncios “buena onda” que pretenden resolver el problema dejando sin aire acondicionado a quienes más lo necesitan.
Censura
Muy inquietante el anuncio ayer de la presidenta Sheinbaum de que el gobierno “regulará” las redes sociales y la inteligencia artificial. Pasaron de las “benditas redes sociales” a “cómo censuramos las redes”.