“Distraer el dinero que podrías usar para transmisión hacia la generación es un error desde el punto de vista estratégico como país”.
Víctor Ramírez, 2020
La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, respondió públicamente a mi artículo “No son apagones” en el que argumenté que la falta de inversión en transmisión provocó los apagones que López Obrador y Bartlett prometieron eliminar. “Obviamente Sarmiento no es especialista en el tema y no investigó más a fondo la política energética”, me descalificó, pero yo mantengo que los apagones no los provocan las quemas de pastizales sino los problemas de transmisión.
Escribe Nahle que con AMLO “se trabajó en regresar el ‘Balance Energético’ y recuperar principalmente el MERCADO ENERGÉTICO, que estaba en manos de privados [las mayúsculas tipo Trump son de ella]. En el 2019, la CFE tenía una participación solo del 38 % y con la adquisición de las 13 plantas de Iberdrola -entre otras acciones-la CFE recuperó el 54 % y el control del mercado nacional”.
Sin embargo, aumentar la participación de la CFE en generación no evita apagones. Gastar 6,200 millones de dólares en 13 plantas de Iberdrola manejadas con eficiencia no añadió un solo vatio de capacidad de generación. Además, el problema radica en la transmisión. Si bien la ley permite la inversión privada en generación, la transmisión es monopolio del Estado.
Dice Nahle que “la red nacional de transmisión se fortaleció con 3,873 km más de líneas, 191 subestaciones ampliadas y/o nuevas y 10 equipos de última tecnología para regular la tensión, una inversión de 4 mil millones de dólares [70,200 millones de pesos en la actualidad]”, pero no ofrece puntos de comparación que permitan saber si estas inversiones fueron suficientes y pertinentes. En el “Plan de negocios 2018-2022”, CFE Transmisión presupuestaba 99,411 millones de pesos en cinco años (p. 26) y planeaba sumar 6,602 kilómetros de líneas nuevas para llegar a 113,644 kilómetros en 2021 (p. 14). Eran más inversión y kilómetros que los que presume Nahle.
Pero ni siquiera esto era suficiente. En 2023 la International Chamber of Commerce (ICC) señaló que “para crecer 2.4 por ciento al año hace falta construir cuando menos 58,900 kilómetros de líneas de transmisión” entre 2023 y 2037. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) advirtió en 2024 que “Sin transmisión eléctrica no será posible acelerar la transición energética”. Entre 2013 y 2023 “la subinversión en infraestructura de transmisión eléctrica ha sido una constante. Los montos ejercidos distan mucho de los objetivos de inversión del mecanismo de planeación para 2023-2028. Entre 2018 y 2023 la Red Nacional de Transmisión creció 2.4 por ciento al pasar de 108,017 kilómetros. a 110,559”.
Los montos y kilómetros no cuentan toda la historia. No solo hay que invertir, hay que hacerlo bien. Víctor Ramírez de Energía a Debate me dice que con AMLO “se cancelaron dos proyectos grandes de transmisión que estaban en licitación: Sonora-Baja California e Istmo-Centro”. Otro, que aún no se licitaba, Chiapas-Quintana Roo, se limitó, pese a que habría proporcionado redundancia a la línea Chiapas-Yucatán y reducido los apagones en la península. La línea Chiapas-Yucatán “trabaja 80 por ciento del tiempo sobre su capacidad de diseño y es donde hay más apagones”. En cambio, la planta solar de Puerto Peñasco, Sonora, se construyó en una zona con sobrecapacidad y por eso “tuvieron que meterle un dineral” en transmisión, aunque el proyecto sigue perdiendo.
El hecho es que los apagones no han desaparecido y la transmisión es la razón principal. La presidenta Sheinbaum ha anunciado ahora una inversión de 8,177 millones de dólares en transmisión entre 2025 y 2030. Ojalá sea suficiente y se invierta bien.
Festejos
Cuatro personas murieron en las celebraciones en Cdmx por el triunfo de la selección. Un hombre fue linchado en Los Cabos en un festejo anterior. Es inaceptable que estas fiestas terminen en tragedias.
www.sergiosarmiento.com