Las encuestas en México pueden presentar sesgo, estar sesgadas por el interés de las empresas o carecer de una técnica estadística de calidad. Todos sospechamos de las encuestas del vecino o de quien difunde libremente información sin describir la metodología de trabajo. En Guanajuato hay medios que se prestan a recibir pagos para que los políticos “aparezcan bien en las encuestas” durante el periodo electoral.
En el ámbito federal, la encuesta más repetida es sobre la popularidad de la presidenta Claudia Sheinbaum. A principios de sexenio la mandataria tenía una aceptación del 70 al 80 %. Con el paso del tiempo, es normal que los gobernantes sufran desgaste, porque los problemas cotidianos, las críticas de la oposición y una economía lenta hacen mella en su popularidad.
Roy Campos, uno de los encuestadores más conocidos, difundió la semana pasada que la popularidad de la presidenta Sheinbaum ronda el 70 %. Esa medida semanal presenta pequeñas desviaciones, aunque refleja la reducción natural. Sin embargo, hay una encuestadora internacional patrocinada por Bloomberg, el gigante de la información económica y de mercados, la más grande del mundo.
En alguna columna anterior habíamos comentado sobre AtlasIntel, la empresa brasileña de investigación de opinión pública de mayor precisión en el hemisferio. Cada mes entrega resultados sobre los índices de aprobación de los líderes latinoamericanos. En la encuesta de junio, se publicó la primera cifra negativa de la presidenta, con un 49 %, una bajada de cuatro puntos porcentuales en un mes, al comparar el resultado con el 53 % de mayo. Según los datos de abril de 2025, el resultado había sido del 66 % de aprobación, una cifra más cercana a los reportes de las encuestadoras nacionales.
Lo que llama la atención son otros datos que aporta el resultado. La principal preocupación de los mexicanos es la corrupción, con un 52 % de las respuestas. La inflación y la economía han superado a la inseguridad en la encuesta, lo que señala que atravesamos tiempos más difíciles tras dos años de crecimiento raquítico y de menores oportunidades de empleo, según AtlasIntel.
“La preocupación por los altos precios aumentó en 26 puntos porcentuales desde febrero, cuando comenzaron los ataques de Estados Unidos contra Irán, lo que impulsó los precios del petróleo y de otros productos”, señala la encuesta.
El problema para la 4T es que el juicio popular sobre el gobierno es negativo, con sólo el 39 % de aprobación. El 33 % dijo que el gobierno es malo o muy malo. En Palacio no emitieron ninguna opinión sobre los datos, según la nota de Bloomberg.
A doce meses de las elecciones, en Morena deben de estar preocupados por un posible descalabro en algunos de los estados que gobierna el partido y también por los resultados de la conformación del Congreso. Los Estados Unidos pueden ser un jugador inédito en las elecciones si presionan con más revelaciones, si solicitan más extradiciones. También puede influir la tendencia de otros países que cambiaron de dirección, de la izquierda a la derecha o a la ultraderecha. Hay vasos comunicantes entre naciones. Si finalmente llega la liberación de Cuba, también contará en el ánimo del electorado.
En encuestas nacionales que reflejan una gran popularidad de la presidenta, su gobierno sale mal valorado. La corrupción, la economía débil y la inseguridad son las causantes del desasosiego ciudadano, que influirá en la intención de voto en el 2027. Tendremos que seguir a AtlasIntel como observador externo de alto prestigio.