Toda esta discusión sobre la presunta abducción de “El Mayo” Zambada tiene el olor y el sabor de un gran distractor. No es que el tema de las incursiones de Estados Unidos en la política interna del país sea irrelevante, sino que hay, por lo menos, 6 temas más urgentes para los ciudadanos. Veamos:
1. Según la encuesta de Bloomberg/AtlasIntel, la principal preocupación de los mexicanos es la economía. Eso representa un grave problema para el gobierno de Morena.
2. La segunda preocupación es la corrupción, esa que surgió como nunca en el sexenio pasado, ejemplificada por el contrabando de combustibles proveniente de Estados Unidos.
3. La seguridad pública mejora, pero sigue siendo una enorme fuente de angustia en la mayoría de los estados. Estamos lejos de recuperar la paz perdida.
4. La salud pública hace crisis. Casi nadie puede estar ajeno al sufrimiento de los enfermos atendidos por el Seguro Social. En Guanajuato hay un esfuerzo por sacar adelante el problema con recursos estatales, pero estos son insuficientes dado su magnitud.
5. La educación pública también atraviesa días oscuros. El nivel académico de las escuelas impide que las nuevas generaciones compitan en el mundo actual. En algunos estados, como Oaxaca, la preparación de los niños y niñas es inferior a la de muchos países menos desarrollados de África o de Latinoamérica.
6. La ruptura institucional del Poder Judicial es más grave de lo que vemos. Si una ministra de la Suprema Corte de Justicia, como Lenia Batres, quiere legislar, significa que ni siquiera sabe de qué se trata su trabajo.
Hay otros problemas serios como el del T-MEC y la grave caída de Pemex. En general, la administración pública no cuenta con una estrategia de crecimiento. El Plan México es un avance desregulador, pero dista mucho de crear incentivos universales para la inversión.
Discutir si a “El Mayo” se lo llevaron por orden del FBI, por traición de su ahijado, o si todo es un montaje, no cambiará en gran medida el bienestar de la población. La soberanía nacional es un bien superior, pero la mayoría no imagina que perdamos territorio ni que se produzca una invasión.
A la gente le preocupa más su realidad inmediata que una soberanía intangible y referida a la defensa de un gobernador morenista con toda la facha de tener cercanía y complicidad con el cártel de Sinaloa.
Los distractores funcionarán hasta que llegue la siguiente noticia desde Estados Unidos con datos y “pruebas” de lo que siempre ha sucedido en México: los alcaldes y gobernadores prefieren recibir plata que plomo. Prefieren el apoyo político del crimen organizado durante las elecciones a un bloqueo de sus candidaturas. Esa es una realidad inocultable porque incluso producía una Pax Narca en lugares donde el Estado estaba de acuerdo o se mimetizaba con el cártel local.
El problema para el vecino es que esa libertad que el Estado mexicano les otorgaba a los narcotraficantes para producir y exportar drogas llegó a un punto de quiebre con el fentanilo.
No es lo mismo enviar toneladas de mariguana, esa que se produce y se vende legalmente en Estados Unidos, que enviar millones de pastillas de fentanilo.
La prueba que pide nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum, sobre la colusión de los gobernantes con el narcotráfico está en las declaraciones que hacía el propio Andrés Manuel López Obrador: “Aquí no hay laboratorios de fentanilo”, decía en sus mañaneras, mientras que existían por doquier y, por fortuna, ahora se han combatido con toda la fuerza y el poder del Estado.