Siempre ha habido en México “nepotismo” (el que una persona con poder, use su puesto para dar trabajo, contratos o favores a sus familiares o amigos, o heredarle poder, sin tomar en cuenta si la persona tiene capacidad o mérito para el puesto). En lo privado, existe el nepotismo y es lógico, cuando las empresas son sociedades anónimas e incluyen en las acciones a familiares. Pero en el gobierno, también se da y es otra cosa. Es cierto, existe en gobiernos de izquierda de centro o de derecha. Pero en los de izquierda, lamentablemente es donde menos debería darse por sus principios de equidad, pero tristemente, es donde más se exagera. Fidel en Cuba tenía a toda una dinastía suya incluyendo a su hermano. Y pasó lo mismo en Nicaragua, en Argentina y en Venezuela. Y actualmente en México, los apellidos nos remiten al más ruin nepotismo del régimen actual, con los Monreal, los Yunes, los Alcalde, los Batres y los López Obrador y una lista interminable de familiares.
Esta semana, ya era algo cantado, le quitaron a Andy, “el hijo de papi”, su visa americana, lo que le limitará sus vacaciones el extranjero, pues salir hacia el lejano Oriente o a Europa, requerirá ahora conexiones. Pero el asunto es de fondo, pues quitar la visa americana supone investigaciones en ese País para el viajero. Cierto que los Estados Unidos siempre han tenido injerencia e intervencionismo directo en nuestro amado país. En las guerras contra ellos, perdimos la mitad del territorio y siempre han tenido apetito por lo nuestro. Sus industrias y productos nos inundan. También es cierto que los Estados Unidos tienen un enorme negocio en la venta de armas al crimen mexicano y que la venta de droga allá, representa una salida importante de divisas para su economía.
Pero igual de cierto es que México desde la política de “abrazos y no balazos” del ex Presidente López Obrador se facilitó a través de alianzas tácitas, el control de territorios y la expansión del crimen y esto fue llevando a una creciente clase narco política que se benefició de esta realidad. Hoy, la concentración enorme de poder ha llevado a un control impresionante por parte de MORENA, de los tres poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y a instituciones claves como el INE. La tentación de controlar a la oposición y a los medios de comunicación tuvo su cúspide en los sexenios de Díaz Ordaz y de Echeverría, donde en la izquierda sufrimos represión, hostigamiento y amenazas a través de múltiples formas que parece que ahora vuelven a emerger en nuestro país con las “listas del miedo” que esta semana publicó Luisa María Alcalde, la estrella del nepotismo político en México.
Las “listas” contra el periodismo, sirven para que alguien apunte al emisario y hoy, el periodismo es un oficio de alto riesgo en México. Crear listas, me recuerda al “macartismo”, la histeria anticomunista en Estados Unidos en los años cincuenta, provocado por el senador Joseph McCarthy, donde había acusaciones sin pruebas y listas contra personas sospechosas de ser comunistas, sin respetar las leyes ni el debido proceso. Aquello que combatimos siempre desde la izquierda, ahora las anuncia sin ningún rubor el gobierno federal y desde su enorme aparato de poder y de recursos públicos amedrenta con una “lista” que pone en la mira del crimen a periodistas y medios de comunicación.
El retiro de las visas a “narco políticos” en este contexto, es una medida que toman los Estados Unidos ante las confesiones de todos aquellos criminales que están encerrados en las cárceles norteamericanas, sobre el vínculo entre políticos y criminales para generar redes de enriquecimiento ilícito y de financiamiento de campañas políticas. Por eso la respuesta de Andy López Beltrán, ante el retiro de su visa, donde se erige él, en un documento lleno de soberbia, como sinónimo de País y que constituye un ataque contra México. Es triste lo que vivimos; se vislumbra la “ley mordaza” para proteger a las audiencias y se señala en listas a periodistas, mientras a nosotros nos toca seguir construyendo esperanza, formando a emprendedores, creando proyectos para haya riqueza que después de pueda distribuir. No hay otra manera en la historia de la humanidad. El trabajo individual, donde no haya herencias políticas ni nepotismo.