Oigan ustedes, amigos lectores, qué equipazo de gangsters logró armar en Sinaloa el beato cuatrero Rubén Rocha Moya. A 10 de ellos, incluido él, los señaló la justicia de Estados Unidos como narcopolíticos: dos se entregaron y los restantes ocho han gozado de la protección del “movimiento”, mismo que, a juzgar por la evidencia reciente, se “movía”, pero para abusar de los cargos en beneficio personal.
Los “austeros” resultaron buenos para acumular chucherías y el famoso “cambio” que pregonaban se refería a la elevación de su estándar de vida: de ser gente clasemediera, a en poco tiempo asumir el ropaje y hábitos de los magnates y potentados con viajes, lujos, compras exóticas, aviones privados, helicópteros, casas campestres, departamentos dentro y fuera de México.
La única ley que no han logrado romper los cuatreros ¡es la de la gravedad! Todas las demás se las han pasado por el arco del triunfo. ¡Especialmente esa regla de oro que en los países exitosos se aplica rigurosamente de que “el que la hace, la paga”! Aquí la hacen ellos y pagamos todos, y por ello pelean tanto el aferramiento a su “hueso”, el que les da fuero.
Pero volviendo al tema del “equipazo de gangsters” que armó RRM en Sinaloa, he aquí un tema que no se tocó en la mañanera: Detuvieron en Salt Lake City, Utah, en posesión de 111 mil pastillas de fentanilo, a Ricardo Verduzco Bernal, morenista, funcionario del deporte en Guasave y excolaborador de Rocha Moya en el Instituto Sinaloense del Deporte hasta hace poquito: junio del 2026.
Se le acusa de estar presuntamente asociado con una organización de tráfico de drogas que movía narcóticos en el distrito de Utah y fue imputado con el cargo de posesión de fentanilo con intención de distribuir. El ejemplar este fue funcionario en Sinaloa, promotor del deporte: ¡la juventud sinaloense en manos de un traficante de drogas!
Se requieren muy escasos rastros de progenitora para tomar decisiones de Gobierno de este tipo… a menos que el que pone y quita en los puestos públicos de Sinaloa, tan bien gobernado por Morena, sea el Cártel de Sinaloa y no el Gober. ¡Vaya colaboradores que ha tenido este señor! La detención de este sujeto acaba de acontecer y se suma a la lista de funcionarios sinaloenses que son buscados por la justicia de EU por colaborar con el CDS o ya los atraparon (o se entregaron convirtiéndose en testigos protegidos).
Por supuesto, se puede apostar doble contra sencillo a que, ya preso en Estados Unidos, Verduzco se convierta también en testigo protegido aportando todo lo que sabe respecto a la relación CDS-Gobierno de Sinaloa. Lo cual se suma a lo que ya saben los vecinos, lo más probable es que pronto se sumen más políticos morenarcos a la lista de acusados por la justicia norteamericana.
Habrán observado que la reunión del niño Roberto Velasco, quien dicen que es nuestro Canciller, con el Secretario de Estado, Marco Rubio, estuvo fría, fría. No hubo tras ella declaración conjunta, sólo un boletín de Rubio insistiendo en que México tome “medidas decisivas” para frenar el tráfico de fentanilo. Justamente lo que en Sinaloa no ha hecho la cuatrotería aliada del Cártel de Sinaloa. ¿Cuántos Verduzcos no habrá en ese Estado y en el contiguo, el de Durazo?
Por su parte, el infante Velasco emitió también su boletín y -por enésima vez- sacó a ondear el pañuelo Huggies de la “soberanía” y de nuestra “integridad territorial”. Repitió el alumno de párvulos Velasco las sobadas palabras de la Presidenta de que “México quiere colaboración sin subordinación”.
No se requiere saber más como para intuir que la frijoliza y la amenaza -de allá para acá- deben haber estado severas porque, ¿quién ha dicho que nuestra “integridad territorial” está en riesgo? ¿O ya les avisaron que, topen chivas o chillen llantas, vienen los vecinos por alguien “de los suyos”? Pudiera ser el jefe del tal Verduzco, a quien pillaron con las manos en la masanfetamina. Como sea, lo que se mira y se palpa es que justicia, lo que es justicia, ¡aquí no hay, apá!