“La salud es como un pastel: necesitamos diferentes ingredientes para que esté completo. La salud física, mental, emocional y social son fundamentales. Y la salud sexual integral puede ser esa cereza que nos recuerda que la salud también tiene que ver con nuestro cuerpo, nuestros afectos, nuestras relaciones, nuestras decisiones y nuestra capacidad de vivir con dignidad.”
El 4 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual, una iniciativa promovida por la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS) desde el año 2010.
Al imaginar la salud como un gran pastel, cada parte representa una dimensión fundamental del bienestar: la salud mental, vinculada con pensamientos, emociones y capacidad para afrontar la vida; la salud física, relacionada con el funcionamiento del organismo y la prevención de enfermedades; los hábitos saludables, como la alimentación, el sueño, la actividad física y el autocuidado; la salud social, expresada en vínculos, familia, amistades y sentido de pertenencia; la salud emocional, asociada con la autoestima y la regulación de las emociones; y la salud reproductiva, que requiere información, decisiones responsables y atención médica adecuada.
La salud sexual integral forma parte de ese conjunto y se refiere al bienestar corporal, emocional, relacional y social en la vivencia de la sexualidad.
Es importante precisar que la salud sexual no es un elemento accesorio ni una etapa final del bienestar, sino una dimensión transversal que se relaciona con la salud física, mental, emocional, social y reproductiva.
Una persona puede cuidar su alimentación, hacer ejercicio, dormir bien y atender sus enfermedades, pero aún necesitar herramientas para conocer su cuerpo, expresar lo que siente, establecer límites, tomar decisiones informadas, construir relaciones sanas y ejercer su sexualidad con responsabilidad y respeto. Por ello, hablar de salud integral sin abordar la sexualidad deja fuera una parte importante de la experiencia humana.
“Cuando una persona conoce y respeta su propio cuerpo, aprende también a respetar el cuerpo y los límites de los demás. Cuando aprende a comunicarse, consentir, aceptar un ‘no’ y resolver conflictos sin violencia, la salud sexual se convierte también en una herramienta para construir cultura de paz.”
La salud sexual es un componente esencial del bienestar general y debe abordarse con información, respeto y sin estigmas. En este sentido, el Día Mundial de la Salud Sexual busca sensibilizar a la población sobre la importancia de los derechos sexuales, la diversidad, la salud sexual y reproductiva, así como sobre la posibilidad de vivir la sexualidad de manera informada, placentera, segura y libre de discriminación.
También se trata de divulgar información acerca de los factores de riesgo, enfermedades de transmisión sexual y contagios, así como las precauciones pertinentes para una vida sexual saludable.
Para lograr y mantener una buena salud sexual, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y cumplidos. Esto implica el derecho a tener relaciones sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia, así como el acceso a la educación y servicios de salud sexual.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud sexual como “un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia”.
La sexualidad abarca aspectos como el sexo, la identidad de género, el erotismo, el placer, la reproducción y la intimidad. Se expresa en pensamientos, valores, creencias, deseos, actitudes, roles y prácticas.
Una vida saludable no consiste únicamente en estar libres de enfermedad; también implica vivir el cuerpo, los afectos y las relaciones con libertad, responsabilidad, respeto y dignidad. Desde esta perspectiva, la salud sexual integral contribuye no solo al bienestar personal, sino también a la construcción de vínculos más sanos y de una cultura de paz.
¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!
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