En el segundo informe de la presidenta Claudia Sheinbaum vimos cambios en su persona. Sus ojos no tenían el brillo que normalmente muestran en la conferencia mañanera y su tez presentaba tonos distintos a los acostumbrados. Lo comentamos en familia.
Ramón Alberto Garza, de Código Magenta, sugirió que el estrés por tantos temas complicados podía afectar la salud de la mandataria. No lo sabemos, por cierto, pero sí podemos imaginar las tremendas presiones que enfrenta la presidenta de México. Con la concentración del poder en el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, se le impone una carga excesiva.
La presidenta Sheinbaum comienza temprano el día con su equipo de seguridad para luego hacer frente a la mañanera. En el sexenio pasado se decía que AMLO terminaba su conferencia, almorzaba y se iba a descansar. La presidenta es más responsable y trabaja largas jornadas. Pero el trabajo resulta pesado cuando las cosas se complican. Por un lado, tiene la presión de Estados Unidos y de su presidente Trump, quien cada día está más desorbitado. Del otro lado están los radicales de su partido, los leales a Andrés Manuel, quienes van de escándalo en escándalo, tanto político como económico.
Rubén Rocha Moya se convierte en un problema cotidiano porque el asunto está en el limbo. Ni lo extradita, como lo pide el Departamento de Justicia norteamericano, ni lo investigan en la Fiscalía General de la República porque goza del poder que le impregna el expresidente. Andy López Beltrán es una de las preocupaciones más serias. El nepojunior va de traspié en traspié tras la ridícula carta que le envió a Donald Trump. Su ausencia en el Informe habla mucho, al igual que la de Adán Augusto López, quien, según informaciones filtradas, fue despojado de su visa, de sus cuentas y de sus propiedades en Estados Unidos. El exsecretario de Gobernación y exgobernador de Tabasco calla y siempre dice que no da entrevistas. Si no fueran ciertos los rumores, de inmediato saldría con su visa en mano y negaría que tuviera cuentas e inmuebles en Houston.
Pero no son dos los dolores de cabeza: hay que sumar a otros “desvisados” como Marina del Pilar Ávila de Baja California, Américo Villarreal de Tamaulipas y Mara Lezama de Quintana Roo. Por diversas razones, los gobernadores morenistas están metidos en problemas que minan el ánimo de Palacio.
Otro problema, no menos latoso, son los medios antagónicos como TV Azteca, Latinus, Carmen Aristegui, Adela Micha, Atypical TV de Carlos Alazraki y un sinfín de “comentócratas” que publican lo que les viene en gana (como debe de ser la libertad) sin que haya forma de controlarlos. Los excesos también se consideran agresiones insoportables.
Los lunes se difunde un programa de sátira política que rompe todos los moldes del decoro, la decencia y el buen gusto; lo llaman la “Casa de los mañosos”, en alegoría a la Casa de los Famosos. Son episodios creados con IA que reproducen a personajes de la 4T. El programa no es una sátira, sino una agresión directa, una burla que insulta y ofende tanto a los personajes, como a las llamadas audiencias, que por fortuna podemos cambiar de programa, canal o plataforma.
También la oposición comienza a despertar con discursos serios e interesantes. Luis Donaldo Colosio Riojas y Ricardo Anaya fueron una buena respuesta para animar a sus seguidores. Eso vale la pena comentarlo desde una perspectiva futura.