Aviación y salud mental

Desde marzo de este año diversos ciudadanos me contactaron para hacerse saber su preocupación de ver afectada su salud debido al ruido producido por la aviación.

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Por: Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba

Desde marzo de este año diversos ciudadanos me contactaron para hacerse saber su preocupación de ver afectada su salud debido al ruido producido por la aviación, estuvimos dialogando, estudiando el problema y las posibles soluciones, culminando el pasado jueves cuando presenté en compañía de diputadas y diputados de diversos partidos políticos una inciativa de ley con el objetivo de regular del ruido producido por la actividad aeronáutica civil, sobre zonas urbanas habitacionales.

La iniciativa que plantea adicionar un artículo 76 Ter a la Ley de Aviación Civil busca tutelar dos derechos previstos en la Carta Magna en su artículo cuarto, el derecho a la salud (párrafo cuarto) y el derecho a un medio ambiente sano, que tendrá aplicaciones práctica en los centros de población con tráfico aéreo, donde se deberá cumplir con los umbrales máximos admisibles -en Decibeles, 40 a 45 - determinados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con las excepciones y correspondientes medidas de mitigación en las zonas aledañas a los aeropuertos en una franja de 6 km a partir del inicio y fin de la pistas de aterrizaje.

Una situación particular que se ha detonado recientemente, a partir de marzo de este año se modificaron las rutas de acercamientos de las aeronaves al aeropuerto internacional de la Ciudad de México, con dicha modificación se amplió el área de navegación de 68 a 113 kilómetros cuadrados, con lo cual también se incrementó el tiempo del tráfico aéreo, lo que generó una grave afectación para más de 2 millones de habitantes del Valle de México, tanto de la Ciudad de México, como del Estado de México.

Nos platicaba una ciudadana afectada, imaginen ustedes que estan dormidos y le prenden la aspiradora -que genera 80 decibeles- de 15 a 20 segundos, la apagan y la vuelven a prender en periodos de 1, 2 o cinco minutos durante toda la noche. Amanecemos sin haber descansado, molidos y afectados. Los cambios drásticos en su calidad de vida fueron ratificados por muchos ciudadanos de diversas colonias y ciudades con los que nos reunimos aprovechando las tecnologías de la comunicación.

Al compartir borradores del proyecto de iniciativa con legisladores de otros estados, se identificó el mismo problema en ciudades como Guadalajara, Baja California y Nuevo León. Reflejaron inequívocamente que el tránsito aéreo con su ruido ambiental, tenía efectos sobre su salud y medio ambiente, exigiéndonos tomar las medidas necesarias para su protección y prevención de afectaciones, no solo de las molestias que ocasiona, sino de consecuencias graves para la salud.

De los daños a la salud, se han documentado enfermedades auditivas, del sistema nervioso, los trastornos severos del sueño, riesgo de enfermedades cardiovasculares incluyendo infarto al miocardio. Sin duda que el ruido es un factor estresante que produce mayor consumo de energía, mas desgate y una carga mayor lara el organismo. No hay adaptación humana, hay minimización de percepción, pero los efectos del estrés permnecen y son acumulativos. 

Al revisar la legislación vigente desde 1995, tiene algunas disposiciones para atender el problema del ruido ambiental, pero la generalidad de las mismas y su falta de cumplimiento ha permitido que ahora detectemos la contaminación por tráfico aéreo, sobre todo en grandes ciudades de nuestro país como un problema de salud pública que es necesario atender. 

Pretendemos con la iniciativa, el establecimiento de programas específicos de limitación y mitigación del ruido ambiental incluyendo la generación -información pública de mapas de ruido aeronáutico; medidas para adoptar la operación del aeropuerto de que se trate, mecanismos de monitoreo y seguimiento permanente del ruido aeronáutico; que la información del ruido aeronáutico en la zona aledaña al aeropuerto de que se trate sea pública y plenamente accesible; la designación de un representante en cada aeropuerto para la atención de quejas y denuncias de la población; que los elementos de buenas prácticas internacionales para prevenir daños y afectaciones a la población y en caso de generarse daños, se reparen de manera efectiva y oportuna.

Responsabilizamos al las autoridades aeronáuticas, ambientales y de salud de aportar la carga de la prueba en las mediciones conforme los estándares y guías de la OMS, obligándolos a aceptar las acciones colectivas para que participen de manera practiva la sociedad y expertos en las diferentes áreas del conocimiento para minimizar tanto el daño como el número de personas afectadas. Les comentaré luego cómo vamos.

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