El ‘Falso problema de Ugolino’ de Borges, el Gato de Schrödinger y los universos paralelos de Everett

En sus “Nueve ensayos dantescos”, Borges dedica un capítulo a: “El falso problema de Ugolino”.

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Por: Vicente Aboites

En sus “Nueve ensayos dantescos”, Borges dedica un capítulo a: “El falso problema de Ugolino”. En él analiza el famoso verso setenta y cinco del canto penúltimo del Infierno de Dante partiendo de la conjetura de que hay una confusión entre el arte y la realidad.

En este artículo primeramente recordaré en qué consiste la tragedia de Ugolino de Pisa, mostrando la conclusión de Borges de que se trata de un falso problema. Posteriormente señalaré que hay un paralelo entre la solución de Borges al problema de Ugolino y la paradoja del Gato de Schödinger. Finalmente, a partir de la teoría de los universos paralelos de Everett, se presenta una interpretación a la solución de Borges sobre el problema de Ugolino.

Primeramente, podemos complementar el dramatismo de la narración de Dante y de sus muchos comentadores, con la profunda impresión estética que produce la contemplación de la escultura, “Ugolino”, realizada por Jean-Baptiste Carpeaux en la década de 1860, o también con la escultura, “Ugolino y sus hijos”, realizada por Auguste Rodin veinte años más tarde, en la década de 1880. En estas obras se muestra a Ugolino della Gherardesca rodeado de sus hijos, algunos muertos, a punto de cometer canibalismo. En la escultura de Carpeaux se ve a Ugolino mordiendo sus dedos en desesperación rodeado por sus hijos exánimes, mientras que en la escultura de Rodin se exhibe a Ugolino de rodillas sobre los cuerpos de sus hijos muertos, su cara con la boca abierta mirando en desesperación habiendo perdido todo sentido de dignidad humana. Rodin transmite el sentido de humillación y la naturaleza salvaje de la historia de Ugolino. Solo una persona rústica e insensible no podría conmoverse ante el dramatismo de estas obras.

Ugolino fue encarcelado junto con sus hijos, por el arzobispo Ruggieri degli Ubaldini en la “Torre del hambre” en Pisa en 1289.  El arzobispo ordenó a sus soldados tirar las llaves de la prisión de Ugolino al río Arno para descartar cualquier posibilidad de que pudieran ser librados. Fueron sentenciados a morir de hambre. Tomado de Dante, Borges describe lo ocurrido en la celda donde Ugolino fue encerrado con sus hijos del modo siguiente: “Ugolino movido por el dolor se muerde las manos; los hijos creen que lo hace por hambre y le ofrecen su carne, que él engendró. Entre el quinto y el sexto día los ve, uno a uno, morir.  Después se queda ciego y habla con sus muertos y llora y los palpa en la sombra; después el hambre pudo más que el dolor”. 

Estas últimas palabras de Dante son las más importantes y la clave del problema, las repito; “después el hambre pudo más que el dolor”. ¿Qué significan? Borges señala que algunos comentadores como Rambaldi de Imola, hace notar que; “el hambre rindió a quien tanto dolor no pudo vencer y matar”, mientras que Francesco Torraca apunta que; “se ha fantaseado que Ugolino acabó por alimentarse de la carne de sus hijos, conjetura contraria a la naturaleza y a la historia” y considera inútil la controversia, por su parte Bianchi nota que: “Otros entienden que Ugolino comió la carne de sus hijos, interpretación improbable pero que no es lícito descartar”.

Borges observa que: “El problema histórico de si Ugolino della Gherardesca, ejerció en los primeros días de febrero de 1289 el canibalismo es, evidentemente, insoluble”. La respuesta que Borges propone se basa en distinguir el Ugolino del Infierno de Dante -el Ugolino que es una creación literaria- del Ugolino histórico. Por tanto, a la pregunta: ¿Quiso Dante que pensáramos que Ugolino comió la carne de sus hijos? Borges responde: “Dante no ha querido que lo pensemos, pero sí que lo sospechemos.  La incertidumbre es parte de su designio”. Con magistral lucidez Borges declara: “Ugolino devora y no devora los amados cadáveres”. Esto de modo parecido al gato de Schrödinger que simultáneamente se encuentra vivo y muerto.

Como sabemos, Erwin Schrödinger plantea un experimento mental que describe uno de los resultados más contraintuitivos de la mecánica cuántica. Este experimento consta de una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo que puede emitir una partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere, en caso contrario el gato está vivo. A la pregunta de si el gato está vivo o muerto solo podemos responder diciendo que el gato está simultáneamente vivo y muerto.  

La descripción del sistema está dada por su función cuántica de onda la cual será el resultado de la superposición de los estados “vivo” y “muerto”.  Por otra parte, resulta fascinante que en la interpretación de la mecánica cuántica de los universos paralelos, o muchos mundos, de Hugh Everett, el gato está vivo y muerto a la vez pero en ramas diferentes del universo: ambas son reales, pero incapaces de interactuar entre sí.

Realizando una inverosímil pero lúdica fantasía literaria, podemos ver que la afirmación de Borges en el sentido de que: “Ugolino devora y no devora los amados cadáveres”, no es del todo irracional. En un universo Ugolino devoró a sus hijos y sigue en el infierno imaginado por Dante. En otro universo Ugolino falleció de hambre al lado de los cadáveres intactos de sus hijos. En ambos universos el arzobispo Ruggieri degli Ubaldini seguirá en el infierno hasta el fin de la eternidad.

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