Opinión

El costo de la ignorancia científica

Un pueblo educado es el mejor aliado para resolver situaciones de crisis, e igualmente, un pueblo ignorante es la mejor garantía para no resolver estas situaciones. La crisis mundial originada por el virus Covid 19 es un buen ejemplo.

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Por: Vicente Aboites

Un pueblo educado es el mejor aliado para resolver situaciones de crisis, e igualmente, un pueblo ignorante es la mejor garantía para no resolver estas situaciones. La crisis mundial originada por el virus Covid -19 es un buen ejemplo.

Algunos de los países con mejores resultados en los exámenes Pisa están entre los mejor librados de esta situación de pandemia. Los primeros diez lugares en la disciplina de ciencias en la prueba Pisa del año pasado fueron: China, Singapur, Macao, Estonia, Japón, Finlandia, Corea del Sur, Canadá, Países Bajos y Taiwán. Mientras que los países mejor librados de la pandemia del Covid son: Corea del Sur, Alemania, Japón, Taiwán, Singapur, Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Islandia y Emiratos Árabes.

Se puede observar que existe una correlación entre ambos grupos. Así mismo, el hecho de que algunos países estén solo en uno u otro grupo, tiene también explicaciones razonables que lamentablemente exceden el espacio de esta columna.

Cuando a los ciudadanos de un país se les pide permanecer en confinamiento para no saturar los sistemas médicos y evitar la propagación de la pandemia, así como guardar la sana distancia y usar cubrebocas, se observa que hay países en el mundo con la disciplina para hacer esto, mientras que hay países, como el nuestro, en donde la población no obedece las instrucciones recibidas.

Sabemos de numerosos casos de fiestas grupales multitudinarias que llegaron incluso a agredir a la policía cuando ésta intentaba suspenderlas. O de personas que exigían, aún a golpes, que se les permitiera entrar a tiendas y comercios. O peor aún, de grupos de estudiantes que para festejar el fin del ciclo escolar se reunían (podemos preguntarnos si esto ocurría con el permiso o aprobación de sus padres) en eventos que eran focos de propagación de la pandemia. ¿Cómo puede ocurrir esto? No hablamos de jóvenes analfabetos, sino de estudiantes que han terminado sus estudios de bachillerato o de universidad. Me parece claro que esto es una muestra de las deficiencias de nuestro sistema educativo en particular en la enseñanza de ciencias a nivel básico, pero también en civismo.

Es imperdonable que estudiantes de estos niveles educativos crean en complots y conspiraciones concluyendo tonterías absurdas que van desde pensar en la no existencia del virus Covid 19, hasta afirmar que la Tierra es plana o que la Luna está habitada por extraterrestres, entre otras estupideces.

Qué otra cosa podríamos esperar que ocurra en un país en donde, por ejemplo, los museos de ciencia que tienen la obligación de difundir una visión científica y rigurosa del universo, son algunas veces usados como foros para difundir temas no científicos como “exorcismos, demonios y espíritus malignos”, o donde algunos políticos afirman que con “agua bendita y crucifijos” son inmunes al virus. O que debido a que son “buenos” o “pobres” el Covid no les puede atacar.

Los maestros, los padres de familia, los directivos de instituciones educativas y de museos de ciencias, nuestros políticos; ¿Se darán cuenta de las nefastas consecuencias que tiene promover (voluntaria o involuntariamente, consciente o inconscientemente) con sus afirmaciones y comportamiento la ignorancia e indiferencia científica?

Lo verdaderamente grave es finalmente el costo, medido en miles de vidas humanas, que la ignorancia e indiferencia científica tienen en nuestro país y en el mundo.

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