El horror de las sectas (Primera parte)

La empresa que vino a México con un programa de superación personal llamada ESP (Executive Success Program), terminó como una secta más. Un timo al que muchos se engancharon por el carisma de su líder Keith Raniere, “El gurú de Albany”.

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Por: Enrique Gómez Orozco

La empresa que vino a México con un programa de superación personal llamada ESP (Executive Success Program), terminó como una secta más. Un timo al que muchos se engancharon por el carisma de su líder Keith Raniere, “El gurú de Albany”.

Una extraordinaria serie de HBO narra la historia que termina en el terror de la esclavitud sexual de una parte de sus más fieles seguidoras. La producción fue posible por las muchas horas de video y grabación que realizó uno de sus más altos funcionarios: Mark Vicente. Pero hagamos un poco de historia.

El Templo del Pueblo. Las primeras noticias que AM narró a ocho columnas y a plana completa fue la tragedia en Guyana, donde Jim Jones, un líder religioso, llevó al suicidio a 900 seguidores en noviembre de 1978. El líder tuvo en su causa original la lucha contra el racismo. En los setenta el gobierno norteamericano tuvo noticia de abusos perpetrados por Jones en contra de sus “fieles”. El pastor huyó de Estados Unidos y  llevó a sus seguidores a Guyana, donde adquirió tierra para establecerse. Crearía una nueva sociedad para esperar el “fin de los tiempos”, que estaba cerca.

El senador norteamericano Leo Ryan siguió sus pasos por las denuncias en contra de Jones.. Cuando estaba cerca, Jones organizó un suicidio masivo. Prefirió morir y aniquilar a sus seguidores con cianuro antes que entregarse a la justicia de su país. De paso mató al senador. Convenció a sus “fieles” a tomar Cool Aid con cianuro. Aún recuerdo las imágenes de mujeres, niños y hombres asesinados por las ideas torcidas del líder carismático. Lo podríamos llamar el “Mesías del fin del mundo”.

Jim Jones se había apoderado de la voluntad de sus seguidores a tal grado que los convenció de morir por sus creencias estrafalarias. Un suicidio colectivo en pleno Siglo 20 y con miembros de la sociedad norteamericana, parecía imposible de creer. El lavado de cerebro en su máxima expresión.

En 1980 llega a Oregon el “Mesías de Oriente”. Bhagwan Shri Rajnish, quien convenció a unos 5 mil norteamericanos para que fundaran una nueva ciudad espiritual llamada Rajnishpuram, Durante cinco años la comuna floreció y trajo riqueza a Osho. Recuerdo que al gurú barbado le encantaba viajar en uno de sus muchos Rolls Royce. Pronto el gobierno de Oregon peleó por la disolución de la comunidad que tenía costumbres hippies: drogas, liberalidad sexual y una espiritualidad dudosa.

Estados Unidos es un país variopinto, donde residen las mejores universidades del mundo, los centros más avanzados del conocimiento y también formas primitivas de creencias esotéricas. El 40% de la población piensa que el universo tiene la edad bíblica de 4 mil años y no los 13.8 mil millones que nos dice la ciencia. Por eso no resulta extraño encontrar sectas como la de los “Davidianos”, un enclave de cristianos fundamentalistas de Waco, Texas. La rama de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Vernon Howell, alias David Koresh se convirtió en un nuevo “Mesías de Texas” y aprovechó la fidelidad de sus siervas para establecer un harem. 

La policía y el FBI inició una investigación en las instalaciones de la secta pero cuando quisieron forzar la entrada policiaca a la iglesia, David Koresh pudo resistir durante 51 días el asedio. Al final convenció a sus seguidores de inmolarse y prende fuego. Fueron 87 personas incineradas entre niños, hombres y mujeres. El “Rancho del Apocalipsis”, como le llamaba Koresh. (Continuará)

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