Infodemia

Según la Organización Mundial de la Salud, por infodemia se entiende la “Cantidad excesiva de información que dificulta que las personas encuentren fuentes confiables y orientación fidedigna cuando las necesitan”.

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Por: Armando Ríos Piter

Por una #SociedadHorizontal

Según la Organización Mundial de la Salud, por infodemia se entiende la “Cantidad excesiva de información que dificulta que las personas encuentren fuentes confiables y orientación fidedigna cuando las necesitan”. En Wikipedia, se describe que este “término se deriva de la unión entre la palabra información y la palabra epidemia. Se relaciona con conceptos similares como Fake News o Infoxicación”.

Esta “enfermedad” se presenta cuando los datos que se difunden tienden a ser falsos y se desvirtúan las fuentes confiables de información que buscan ofrecer insumos relevantes —datos, respaldos técnicos— acerca de un tema en específico. La rápida propagación de estos datos, a través de los medios de comunicación de libre acceso como las redes sociales, generan confusión. “La inexistencia de filtros de veracidad en estas plataformas propicia la desinformación del público general inexperto”.

En reiteradas ocasiones hemos remarcado que las instituciones deben evolucionar, debido a que la humanidad hoy se informa, comunica y organiza cada vez más de una forma descentralizada. Conforme esto ha ocurrido, los actores sociales logran velocidades que rebasan por mucho, las capacidades de los mecanismos instituidos para adaptarse. Tal es el caso de la información, que en muchos casos puede ser errónea, basada en rumores o incluso desinformación. Esta situación genera equivocaciones en las respuestas que los ciudadanos realizan frente a hechos concretos.

Sirvan estas consideraciones para ejemplificar lo que hoy ocurre cuando el presidente López Obrador informa en sus conferencias mañaneras sobre algún tema. El jueves de la semana pasada, AMLO dijo que el acceso a la vacuna será universal y gratuito, se aplicará primero al personal médico y posteriormente a los adultos mayores, con el fin de terminar ambos segmentos de la población en mayo. 

Adicionalmente, según información publicada por Juan Pablo García Moreno en Nexos, el número de dosis contratadas por parte del Gobierno federal —en millones de unidades— es de: 77.4 a Astra/Zeneca, 51.5 a Vovax, 35 a CanSino Biologics y 34.4 a Pfizer Biontech. No obstante, en paralelo se difundió información de que el Gobierno no había comprado vacunas, sino que Pfizer había donado vacunas a México, con la finalidad de experimentar con sus ciudadanos. Tras verificar la información, en concordancia con información emitida por la oficina para la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA), la Secretaría de Relaciones Exteriores dejó claro que lo relacionado con las pruebas “regaladas” era falso.

Las aclaraciones por parte de las autoridades resultan sumamente positivas para evitar desinformación y errores. El problema es que en un contexto de polarización como el que hoy vivimos, la participación de un gobierno que en reiteradas ocasiones ha utilizado el “yo tengo otros datos”, ha restado confianza. Lo que dictan las actuales autoridades en muchos casos no es creíble por parte de importantes segmentos de la población.  En la actualidad una misma realidad puede ser interpretada y descrita desde distintos ángulos —incluso erróneos o distorsionados— según convenga a quien haga pública su posición al respecto. Por esta razón, sería positivo contar con un elemento institucional “autónomo y confiable” que verifique la información. 

Ante la infodemia, la #Sociedad Horizontal requiere nuevos instrumentos por parte del Estado que ayuden a resolver los nuevos problemas que se presentan. En reiteradas ocasiones hemos enfatizado en este espacio que lo que vivimos es un cambio de era, no una era de cambios. Precisamente por esta razón, es indispensable entender que los fenómenos sociales que hoy ocurren de manera acelerada, exigen una transformación y evolución institucional, igualmente dinámica. 

Sirvan estas consideraciones para entender que en lugar de pensar en desaparecer al Inai, valdría la pena revisar la forma en que este organismo ayude no solo a transparentar la información gubernamental, sino a verificar la información que se genera desde distintos espacios, para un momento específico. Esta nueva institución deberá ser confiable, pero sobre todo descentralizada y participativa para garantizar el discernimiento de los actores sociales sobre la información que circula.  

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