Opinión

La gran comedia

Groucho Marx sostenía: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

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Por: Francisco Martín Moreno

Groucho Marx sostenía: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

En el primer acto de la comedia aparece un AMLO envalentonado en campaña electoral y acusa al Presidente de los Estados Unidos en estos términos: “Trump y sus asesores hablan de los mexicanos como Hitler y los nazis se referían a los judíos. No podemos consentir que menoscabe la dignidad de los intereses legítimos de los mexicanos y de la nación”. Más tarde criticaría el muro como “Un monumento a la hipocresía y a la crueldad”. Por otro lado Trump insistía en que (el muro) “es una belleza” y “México no es nuestro amigo, los migrantes mexicanos no son personas, son animales”, “violadores, asesinos y drogadictos”.

En el segundo acto, dos años después y ante el estupor de propios y extraños, AMLO “encaró” a Trump: “Usted no ha pretendido tratarnos como colonia por eso estoy aquí para expresar al pueblo de Estados Unidos que su presidente se ha comportado hacia nosotros con gentileza y respeto”, a lo que Trump correspondió elogiando a su “socio querido” el presidente mexicano. 

En el libreto elaborado por Kushner y Ebrard, ambos excluyeron cualquier reclamación entre las partes, todo se reduciría a coser y cantar y a provocar adulaciones recíprocas e indigeribles, pero propios de una trama a punto de ser cómica. Ambos optaron por los halagos y la mentira. Valores entendidos. ¿Quién resultó más hipócrita? Bien decía Oscar Wilde: “Un cínico es aquel que sabe el precio de todas las cosas e ignora el valor de una sola”. Ahí vimos a AMLO agradecerle a Trump “sus atenciones”, mientras le aplaudía sonriente de atril a atril, en tanto el Jefe de la Casa Blanca decía que su homólogo mexicano era “su amigo, un hombre maravilloso”. Ambos mentían, lo sabían, se divertían y se lo confesaban a través de miradas cómplices y jocosas.

Serían contagiosas las carcajadas de AMLO al leer las columnas periodísticas que hablaban del desastre por la entrevista a Washington, cuando él bien sabía que no se abordarían reclamaciones de las empresas norteamericanas, ni la expansión de la delincuencia, ni temas migratorios, ni la pandemia, ni el caos económico, ni la incertidumbre jurídica. ¡Qué manera de tomarnos el pelo y de jugar con la opinión pública al final del segundo acto! Nadie sabía de la existencia de un simpatiquísimo pacto secreto de no agresión entre ambos presidentes. ¿No es divertido? ¡Se burlaron de nosotros, los críticos! 

Se trataba de apoyar a Trump al ir abajo en las encuestas electorales y requerir el 28% del voto hispano e impulsar a López Obrador en la suya de cara al 2021, de ahí que éste hubiera invitado a destacados empresarios de los medios de difusión de México, en tanto a los periodistas norteamericanos, acostumbrados al freedom of speech, no se les permitió ningún cuestionamiento.

¿La comunidad chicana va a olvidar los terribles insultos, el abominable muro, la separación de familias, las violentas capturas de inmigrantes indocumentados y va a perdonar la traición de López Obrador, quien ni siquiera se entrevistó con los representantes de dicha comunidad a la que sí le pidió su voto en 2018?

El tercer acto que se escenificará el 3 de noviembre, día de las elecciones en EU, la exitosa comedia montada por AMLO y Trump podría ser efímera por las complejidades de la agenda bilateral y por la acumulación de agravios contabilizados por Biden, quien podría llegar a ser el próximo presidente EU con gigantescos poderes, si conquistara la mayoría demócrata en el congreso. ¿Cómo imaginar, una reunión entre Biden y AMLO, si, para rematar, empieza a circular un video de éste último apoyando a Trump, con aquello de que nos “ha tratado con gentileza y respeto”?

“Fallaron los pronósticos, no nos peleamos”, declaró AMLO. ¿Y por qué se iban a pelear si habían acordado no hablar de nada, salvo de bats de beisbol y de halagos recíprocos? El propósito se cumplió al pie de la letra. Los complejos problemas de la agenda bilateral pueden esperar. La burla fue todo un éxito. Noviembre está a la vuelta. La commedia non è ancora finita...

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