Opinión

¿Otro golpe con el transporte?

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Por: Juan Aguilera Azpeitia

¿Otro golpe con el transporte?

¿Otro golpe con el transporte?

Cuando hay qué agradecer lo legítimo, debe hacerse sin bajeza ni rubor: Gracias SAPAL, por reanudar los servicios a los niños y niñas de CERVIN, A.C.

Quienes manejan el transporte urbano concesionado en León, ya lanzaron su grito de guerra: ¡aumento a la tarifa!. El gobierno, por su parte da la única respuesta lógica o sea no tiene más qué decir: que  lo va a estudiar.
Al final de este proceso, que parece estira y afloja, los que prestan el servicio ganan. Y se aclarará prontamente desde el Ayuntamiento, que no se trata de un pellizquito al salario mínimo.

Luego viene el argumento que para nada se afectará a los beneficiados, como estudiantes y adultos mayores aunque en verdad les alcanza recortito presupuestal familiar o personal.

A poco alguien que se atreva a ilustrarnos al respecto, nos hará  las cuentas del gran capitán con argumentos no fácilmente refutables de que todo ha subido. Es verdad de que llantas, refacciones en general, combustibles se incrementan. 

Eso, lógicamente, implica mayores erogaciones; empero y aquí debemos poner énfasis, lo que tampoco mejora, a nivel profesional, son los salarios de los trabajadores de esos servicios, muchos de los cuales laboran en condiciones extremas y tiempos agotadores, según lo han demostrado ellos mismos.

Si el H. Ayuntamiento va a realizar un estudio minucioso respecto de este tema, urge que lo vea en el todo, incluidas las ganancias de los propietarios, ya que a poco terminan convertidos en hermanitos de la caridad.

Esto, que se antoja un nudo gordiano, alguien lo tiene que resolver; pero resultaría agresivo, queriendo tomar medida salomónica, decir: “aumento o no servicio”, para que el pueblo se espante y quiera que no tolere el recorte al presupuesto.

Ya hemos anotado que los estudiosos de los números se plantean si quien invierte en o con el gobierno (concesionarios) gana o pierde, para obtener criterios financieros; pero nunca de los nuncas esos expertos meditan en lo que ocurre de abajo para arriba.

En la pirámide social está la pobrería, esa que gana salario mínimo o menos.

De tal suma sostiene todos sus gastos. Si son, digamos, como un dato meramente eventual o supuesto, padre, madre y cuatro hijos que van a la escuela y todos requieren camión para el traslado, ¿cuánto es lo que necesita  diariamente para ese gasto?.

Réstele el experto esa suma a dos o hasta tres salarios mínimos , que sea el ingreso. Va a concluir con el auxilio de Pitâgoras y la honestidad, que a esas familias les quedará una cantidad de dinero muy recortada para sus gastos generales.

Los que, desde el poder o los helados gabinetes de analistas sacan la guadaña, para tratar de cortarnos las neuronas a efecto de que no pensemos o planteemos estos temas crudamente, nos van a decir de tajo; ¿quieres que al pueblo todo se le regale?.

No, ciertamente, pero si el principio de la justicia distributiva es darle a cada quien lo suyo, o sea lo que requiere, (vía el salario, se entiende), luego entonces los gobernantes están obligados en orden a eso que se denomina bien común, a buscar, como en este caso, soluciones válidas y que no menosprecien o depriman a los que menos tienen.

Cuando se pondera el transporte urbano de León, se dice que es de los mejores. ¿Sí?. Tal vez, pero como decía Campoamor: todo es según el color del cristal con que se mira. Un usuario o usuaria que aguarda la unidad media hora y otro tanto de tiempo emplea en ser trasladada ¿cuánto ocupa de su día  en ello?.

No voy a proponer ahora, que las viviendas y los servicios de empleados y trabajadores debieran estar próximos o muy cerca de las fuentes de empleo, porque la idea es temeraría o muy difícil de cumplir, empero si hubiera planeación responsable y seria para el futuro, lógico sería que, por ejemplo, quienes viven en León y trabajan en Purísima o San Francisco, habitaran en viviendas a dos, tres o cuatro kilómetros de su centro laboral.

Pero el punto es el transportes urbano, al que demandan subirle el pasaje.
Si el Ayuntamiento, (perdón, Honorable) se deja presionar e impresionar, si le hacen manita de puerco para que autorice una sangría más al bolsillo de la pobrería, estará abonando una mancha más al tigre, que se la pueden cobrar en las urnas.

Pongámonos en el supuesto de que un candidato o candidata ofrezca, si se quiere por estrategia o demagogia, no que bajará el costo del transporte sino que durante su ejercicio no subirá para los usuarios; ¿cuántos sufragios cosecharía?.

Me van a decir que el prometer no empobrece, que dar es lo que aniquila. 
Es cierto, sin embargo de ofertas tapizan el camino de lo electoral.

¿Hay quién lo dude?
 

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