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Pírrica victoria

La relación entre México y Estados Unidos es de las más complejas entre dos países muy poblados y con economías grandes, pero con enormes diferencias culturales y un nivel de riqueza muy distinto, pero compartiendo tres mil kilómetros de frontera.

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Por: Jorge Suárez-Vélez

La relación entre México y Estados Unidos es de las más complejas entre dos países muy poblados y con economías grandes, pero con enormes diferencias culturales y un nivel de riqueza muy distinto, pero compartiendo tres mil kilómetros de frontera. A pesar de que hemos sido el principal socio comercial de Estados Unidos y de la larga lista de oportunidades y problemas que compartimos, México nunca ha logrado posicionarse en el país vecino con la importancia que merecería. Baste decir que en las memorias de Bill Clinton y Barack Obama, México ha merecido tres menciones entre ambas.

La ya de por sí compleja relación, fue complicada por dos presidentes que -entre un montón de similitudes- comparten que a ninguno le interesa la política exterior y son fundamentalmente aislacionistas. Es claro que Trump siempre vio a México como muro y como basurero, lo primero para contener la indeseable migración centroamericana, lo segundo para tirar aquí a todo aquel que prefería no tener allá. Nada más que eso. 

Para López Obrador la estrategia con Trump se resume con una frase del juramento hipocrático: primum non nocere, "primero, no hagas daño". AMLO evitó enfrentamiento alguno y no respondió a los insultos y amenazas del estadounidense. A toro pasado, tuvo razón, a pesar de que internamente le daría puntos enfrentarlo, como dijo en campaña que lo haría. Tomó el riesgo de visitar a Trump en plena campaña, insultando a los demócratas al no intentar reunirse con sus líderes durante su único viaje al exterior. Y, finalmente, no felicitó a Joe Biden, el Presidente electo. Hoy ya entendemos el porqué, hacerlo podía entorpecer la negociación para liberar al general Salvador Cienfuegos, que quizá empezó antes de las elecciones.

¿Cómo afectará la cercanía de AMLO con Trump a su relación con Biden y a la de México con Estados Unidos, en lo que será un entorno complejo post pandemia y de arranque del nuevo T-MEC? Difícil saberlo. Sería importante entender por qué se liberó al general Cienfuegos, y aquí no podemos más que especular. En columnas previas enfaticé la presunción de inocencia en las detenciones tanto del general como de Genaro García Luna, ambos con amplio e irrestricto acceso a fondos públicos y plena conciencia de la gravedad de tocar recursos procedentes del narco. Pero, más allá de eso, sería importante conocer los elementos que llevaron a que la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York girara órdenes de aprehensión. Sería altamente improbable que las basaran sólo en testimonios de testigos protegidos, como algunos colegas aseveran.

Es posible que la negociación haya estado en las manos del canciller Ebrard y de Jared Kushner, el yerno del Presidente. Seguramente, Trump disfrutó de golpear a la fiscalía neoyorquina que investiga por fraude a su organización de bienes raíces y a su hijo Eric. La detención del general ponía al gobierno de López Obrador en una encrucijada, dado el enorme juego que él les ha dado a las Fuerzas Armadas. La pregunta del millón es qué obtuvo Trump a cambio de liberar al general. Me cuesta trabajo pensar que fue sólo para agradecer la lealtad de AMLO sin obtener algo que a él -no a Estados Unidos- le beneficie.

Pero lo que salvó hoy a AMLO nos alejará aún más de Biden y de EU. El Presidente electo es un político veterano que entiende bien que AMLO estaba entre la espada y la pared. Pero no nos confundamos. La liberación del general nada tiene que ver con "confianza a México". Hay plena consciencia de que difícilmente habrá un proceso judicial contra él aquí, y mucho menos si involucra al fuero militar. Corroboraremos la impunidad que se nos critica.

Tan no nos tienen confianza que nunca nos compartieron la investigación que inició más de un año antes de su detención. Hoy hay menos cooperación que nunca entre ambos países en temas de seguridad, y eso ocurre cuando la intromisión del crimen organizado en política de México llega a niveles nunca vistos. Muchos presidentes municipales en la elección del próximo año serán los aliados del narco. Quien ahora está en el banquillo de los acusados ya no es el general, es nuestro Estado de derecho, ahí no habrá amigo que nos salve.

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