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Semáforos

En la Grecia de Platón, existía la opinión de que no había hombre más sabio que Sócrates. Pero el ateniense decía no saber nada. Así nos encontramos en la cima de la pandemia. Primero porque no somos epidemiólogos y segundo por el tsunami de información contradictoria que nos inunda a diario.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Sólo sé que no sé nada” -Sócrates

En la Grecia de Platón, existía la opinión de que no había hombre más sabio que Sócrates. Pero el ateniense decía no saber nada. Así nos encontramos en la cima de la pandemia. Primero porque no somos epidemiólogos y segundo por el tsunami de información contradictoria que nos inunda a diario.

¿En quién confiamos para saber la verdad? Mis candidatos son los mismos de siempre: el doctor Alejandro Macías y el Dr. Ángel Córdova Villalobos. Los dos paisanos expertos desde la irrupción de la influenza en México hace 11 años. En ese entonces juzgaba exagerada la reacción de Felipe Calderón y su equipo médico con Córdova a la cabeza y Macías como su experto asesor. Por ese tiempo escribí que se habían “apanicado” y con el cierre de la economía habían llevado al país a una recesión innecesaria. Quién iba a imaginar el sufrimiento y la muerte de hoy. Escribía sin saber. 

Sócrates, si bien decía no saber nada, tenía la virtud de preguntar y preguntar. Su método era la “mayéutica”. Un taladro intelectual. Supongamos que él caminara por las plazas como lo hacía en Atenas. 

Sócrates: ¿Por qué el semáforo naranja si la pandemia en Guanajuato crece y cobra más vidas que antes? 

Funcionario de salud: porque el verde está en las camas disponibles de los hospitales que no se saturan aún. 

Sócrates: ¿Pero no será más peligroso y atenta contra la vida de miles el que el vector de contagio R aún esté por encima de 1?

Funcionario de economía: es que la gente ya no puede estar confinada ni los negocios cerrados porque no tienen ingresos y eso puede ser peor que la pandemia. 

Sócrates: ¿Pero si viene un brote nuevo como en otros países, no será peor una recaída   en la salud y también en la economía?

Político del Estado: es que ya no aguantamos la presión. Los restauranteros, los hoteleros, los cines, los gimnasios y las tiendas pequeñas y grandes están al borde del precipicio. Acabaron ya con sus reservas y si quiebran tendremos un efecto dominó.

Sócrates: ¿Pero no es más importante preservar la vida de cientos de personas que salvar empresas?

Empresario: Si no salvamos los grandes y pequeños negocios puede haber una hambruna que mataría más gente y se perderían años de ahorro y sacrificio. Además en todo el mundo, incluso en Alemania, las masas radicales están hartas del confinamiento y marchan demandando apertura y libertad. 

Sócrates: ¿Cómo es que China pudo contener con mano de hierro la epidemia y hoy crece al 11 por ciento, mientras Estados Unidos vive una anarquía que deja ya más de 150 mil muertos y su economía se hunde al 9 por ciento anual? ¿Cómo es que a México le “cayó como anillo al dedo” la pandemia si ha perdido a 50 mil ciudadanos y millones de empleos?

Líder opositor: Es que en China sí tienen líderes responsables y un gobierno que no se tienta el corazón en castigar a quienes no usan tapabocas o rompen la cuarentena, mientras aquí el Presidente saca fetiches contra el virus y su científico lacayo lo adula diciendo que no se contagia porque su “fuerza es moral”.   

El oficio del periodista es socrático: preguntar y preguntar porque hoy no sólo no sabemos nada sino porque ni siquiera entendemos dónde estamos parados.

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