Opinión

Servidores de la Nación: El ejército electorero de AMLO

Cuestan más de 1,800 millones de pesos del presupuesto, prácticamente lo que se habría destinado, de no cancelarse, al Programa de Estancias Infantiles, son más de 17 mil hombres y mujeres con “gran trabajo territorial”

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Por: Luis Cárdenas

El populismo es el camino de la autodestrucción de la democracia”, Mario Vargas Llosa

Cuestan más de 1,800 millones de pesos del presupuesto, prácticamente lo que se habría destinado, de no cancelarse, al Programa de Estancias Infantiles, son más de 17 mil hombres y mujeres con “gran trabajo territorial”, dedican sus días a levantar censos para múltiples programas sociales, portan una camisa y una gorra con los retratos de Hidalgo, Morelos, Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas, además de un gafete que los identifica y una mochila roja, casi del mismo tono que Morena.

En algunos videos se les ve como fanáticos del Presidente y su Cuarta Transformación, no hay datos claros de su nivel de estudios, ni mucho menos de sus credenciales laborales, tampoco de su experiencia previa, pero en ellos se basa gran parte del contacto del Gobierno con el “pueblo”: son los servidores de la nación.

Aunque al inicio del sexenio se prometió que serían jóvenes voluntarios, existen, aproximadamente, unos 16,800 servidores rasos que reciben del erario, cada uno, unos $8,173 al mes, son la tropa, los encargados de ir levantando censos variopintos que igual abarcan el programa de apoyo a madres solteras, que el de becas a los jóvenes o el de beneficiarios de programas agrícolas o el de los “ninis”.

Sin embargo, estos servidores rasos son manejados por 259 coordinadores que le cobran a la Cuarta, y a nosotros, $51,087 pesos al mes y por 3 subcoordinadores que cobran $29,207 pesos.

El Presidente y su gabinete han desdeñado los censos levantados por organismos independientes como el Inegi y, literalmente, han echado al bote de basura los censos de programas sociales que recibían algún apoyo de gobiernos anteriores, de ahí la queja constante de múltiples sectores marginados que reclaman, con mucha razón, el apoyo que les fue arrebatado al no ser aún incluidos por los nuevos ejércitos del gobierno de López Obrador o por no encajar en los nuevos programas de la 4T.

Un ejemplo radica en Santo Domingo de Morelos, Piedras Negras, a hora y media de Puerto Escondido, desde el 31 de diciembre la comunidad dejó de recibir el apoyo de lo que fue Prospera, su principal fuente de ingresos, hoy, como se da cuenta en el gran trabajo del colega Adrián Santiago en estas páginas, pareciera que están condenados a la marginación y a la misericordia de filantropías privadas. (https://www.eluniversal.com.mx/estados/ellos-son-los-olvidados-de-la-4t-en-oaxaca).

Hace unos días, en el marco de un novedoso programa de simulacros de emergencias y desastres naturales por el inicio de la temporada de huracanes, la Coordinación Nacional de Protección Civil declaraba la posible operación de los servidores de la nación para el levantamiento de censos en caso de una fatalidad.

Unos días antes, el 12 de mayo, el Delegado Federal de Nayarit, Manuel Peraza, acusaba situaciones en donde los servidores de la nación utilizan los censos para orquestar acciones políticas y provocar retrasos con fines electorales. (https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/politica/servidores-de-la-nacion-han-retrasado-censo-del-bienestar-manuel-peraza-delegado-federal-del-estado-de-nayarit-amlo-presidente-3609635.html).

Demasiado poder al pueblo, sin contrapesos, sin equilibrios, no se llama democracia, se llama oclocracia y es uno de los peores sistemas políticos, cargado siempre de injusticias y que nunca ha llegado a buen puerto, creo que el Presidente lo sabe, por eso, tal vez, intuye el regreso pronto de la mafia del poder.

De colofón

Antes de 1938 había 15 refinerías en el país y faltaban décadas para pensar en el fin de la era del petróleo. Hoy hay 6 y queremos otra, aunque se calcula que el pico de demanda global del oro negro no rebasaría más allá del 2030 a menos que la idea sea condenarnos a un mundo apocalíptico. 

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