León, Gto.- En el Día Mundial de las Vocaciones, el arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, dijo que hoy en día las personas viven más pegadas a los celulares, lo que genera poca convivencia con las familias y en el entorno.
Añadió que no se puede hablar de una crisis vocacional y falta de sacerdotes, “sino de una disminución”, lo que impide abrir más templos por falta de sacerdotes.
Destacó que nadie puede permanecer cruzado de brazos ante la falta de sacerdotes y de vocaciones, pues todos somos corresponsables en las familias, escuelas, templos y hogares, por lo que pidió orar por las vocaciones.
En nuestro Seminario, en los últimos años, ha disminuido en un 50% el número de alumnos; así lo recibí yo. De acuerdo con el número de alumnos que tenemos en el Seminario, y de acuerdo con el número de padres mayores, estamos viendo que, si no ordenamos cinco sacerdotes al año, en 10 años vamos a tener muchos problemas”, dijo el pastor de la Arquidiócesis de León.
Subrayó que con los pocos sacerdotes que se ordenan no se alcanza a cubrir a los padres mayores que van dejando su lugar a las nuevas generaciones que vienen a colaborar, para atender las demandas en las comunidades, parroquias y templos.
Manifestó Monseñor que, cuando él llegó, había en la Arquidiócesis de León 135 parroquias y seis ya se habían aprobado; él solo aprobó una y no puede abrir más por falta de sacerdotes.
Añadió que no solo el arzobispo es responsable, sino que todos somos corresponsables y las familias deben aportar incluso con un hijo sacerdote.
El vivir hoy en día, a veces con relaciones muy superficiales, sin quitar las bondades que tienen los medios de comunicación y particularmente el celular, nos hace vivir como extraños a nosotros mismos”, dijo.
El uso del celular

Cuántas personas pueden pasar en el celular horas completas comunicándose con medio mundo, pero ajenos a la vida concreta de quienes viven en su entorno”, dijo Monseñor en la homilía dominical en la Catedral.
Pero aclaró que todo ello tiene una explicación:
Que vivimos ajenos y que nuestras relaciones se están debilitando y que nos vamos encerrando tanto que privilegiamos espacios muy íntimos solo para nosotros mismos, pero que no le damos cabida a Dios ni a las otras personas”, expreso.
Subrayó que muchas personas viven aisladas, solo para ellas y de forma muy superficial; por ello, los centros vocacionales deben ayudar a crear espacios de convivencia, encuentro y comunión. El primer centro vocacional es la familia.
Monseñor añadió que en la Jornada Mundial por las Vocaciones, con el lema “Oremos todos por todos”, se celebra y reconoce a Jesucristo como el Pastor.
Dijo que León está repuntando hacia los 2 millones de habitantes y que en la ciudad hay un total de 85 parroquias. No es fácil encontrar contacto con jóvenes y niños para fomentar las vocaciones.
Antes se pensaba que las vocaciones eran para quienes eran llamados al sacerdocio, de grupos selectos, y no es así, pues no solo unos cuantos pueden ser privilegiados para servir al Señor; ya se dio un salto teológico, pues todo bautizado y bautizada tiene una vocación.
En el bautismo experimentamos el amor de Dios nuestro Padre, y este es el fundamento en las vocaciones: cada uno debe sentirse amado o amada incondicionalmente por Dios nuestro Padre; por eso, con esta solidez, el camino es más comprensivo”, mencionó.
Monseñor agregó que, en la reciente reunión de obispos, uno de los temas centrales fue la pastoral vocacional, que se puede comprender como el amor de Cristo hacia nosotros: amados, llamados y enviados por el Señor que ha dado la vida por nosotros.
Todos somos llamados a pertenecer al Pueblo de Dios, ya sea para el sacerdocio, la vida religiosa o el matrimonio, pues el matrimonio no es una vocación menor. Todos estamos llamados a la vida de la santidad”, declaro.
Finalmente, agregó que es necesaria la convivencia, promover las vocaciones y descubrir la voz del Señor.
Hoy en día vivimos condiciones muy superficiales, lo que provoca la no respuesta a las vocaciones por la falta de relación con Dios”, concluyó.
LF