Estudió medicina en Minnesota, donde Regina Martínez conoció la nieve y se enamoró del esquí; después se fue a Miami para hacer su especialidad y desempeñarse como doctora de urgencias, cumpliendo así su sueño profesional.
Pero tenía pendiente el sueño personal de convertirse en deportista de alto rendimiento y llegar a unos Juegos Olímpicos, y la opción era el esquí que practicó en Minnesota, aunque ahora estuviera en un permanente calor de verano.
Alejada de la nieve, Martínez tuvo que recurrir a unos esquís adaptados con ruedas para desplazarse en las calles y que muchos esquiadores usan cuando no están en entornos con nieve. Además, se inscribió en un gimnasio abierto las 24 horas en Miami para mantener la condición física luego de las hasta 80 horas semanales de trabajo en el Jackson Memorial Hospital.

“Entreno con rollers, que son unos patines adaptados a las botas de nieve, y con bastones de nieve con puntas adaptadas para el asfalto”, comenta Martínez, quien “entrenó” en la CDMX en un paseo ciclista dominical.
Vencer al frío
Practicar el deporte que hace apenas unos meses la convirtió en seleccionada olímpica para Milán-Cortina d’Ampezzo 2026 le ha permitido sobrellevar uno de sus mayores pavores en la vida: el frío.
“Soy sumamente friolenta, me choca tener frío, me pone de muy mal humor y esa es una de las razones por las que estoy orgullosa de poder estar aquí, no sólo es el reto del deporte en sí y todo lo que conlleva, sino el superar ese lado friolento mío y conquistarlo”, asevera en entrevista la primera mexicana en clasificar a una justa invernal en el esquí de fondo.
“Desde niña siempre quise ser doctora y atleta olímpica. Mi deporte principal fue el futbol toda la vida. El sueño olímpico tenía que llegar y si no era en el fut, pues no sabía en qué. Me fui a estudiar medicina a Estados Unidos y al estar ahí en Minnesota encontré y me enamoré del esquí y así regresó la posibilidad de un sueño olímpico”, dice la especialista en Urgencias.

Sin embargo, el cambio de residencia fue un choque físico y emocional para Regina.
“Como que me dio depresión estacional y estar haciendo una carrera difícil, lejos de casa me hizo preguntar por qué estoy aquí y entonces pude ver la nieve como una oportunidad en lugar de una maldición. Este deporte me dio como un escape de todos los estreses que genera la medicina y la oportunidad de estar al aire libre y disfrutar de la naturaleza y los paisajes sin tener frío, porque (el esquí) es sumamente demandante y no te da frío.
“(Ahora) el frío es mi amigo porque me motiva a esquiar más rápido, porque al hacerlo así entras en calor y es bonito poder domar tus emociones ante ese tipo de adversidad”, afirma la deportista de 33 años de edad.
¿Qué te da más frío (temor), una emergencia médica o un entrenamiento bajo una intensa nevada?
“Un entrenamiento con una mega nevada porque algo que pocos saben de mí es que soy sumamente friolenta”.
El futbol es un deporte de equipo y el esquí es solitario, ¿cómo fue esa transición y en qué posición jugarías ahora en la nieve?
“Creo que haciendo deporte generas mucha disciplina, pasión por lo que haces. Yo soy muy social y pasar a un deporte individual fue un poco difícil, pero entre más lo he practicado más me doy cuenta de que también es es un deporte de equipo, pero de manera distinta. (Ahora en el esquí) diría que soy medio, era la posición que jugaba en el futbol, volante y a veces delantera”.
¿Cuántos goles has metido como esquiadora?
“Creo que varios. Si definimos gol como podios, creo que llevo como diez medallas desde que empecé, pero si lo definimos como ganancias personales, creo que cada carrera uno gana algo, es un aprendizaje y en ese sentido nunca pierdes”.
¿Qué aplicas de tu profesión a tu faceta de deportista y viceversa?
“Muchas cosas. La medicina y el deporte se complementan bastante bien. En mi trabajo de urgencias hay mucho estrés, tus decisiones afectan a los demás, y ese tipo de ambiente requiere mucha calma y control sobre las emociones, y esa mentalidad ante la adversidad y la tempestad del frío en la montaña me ayudan a ser mejor deportista.
“Leo muchos artículos de fisiología y nutrición y esos conocimientos me han ayudado a hacer planes de optimización, es decir, puedo científicamente optimizar mi cuerpo (en entrenamiento o competencia) porque voy contra el tiempo”.