Se acabó el Y si sí… México llora.
Inglaterra vino a derrumbarnos la ilusión, una que llegó a surcar los cielos.
El Tri puso el carácter para imponer las condiciones en el juego. Los ingleses supieron jugar al oportunismo y por su calidad, las pocas que tuvieron, las definieron.
Si vemos los números, el resultado es poco creíble.
México arrasó a Inglaterra en la posesión de la pelota e hizo más del triple que su adversario en remates a la meta.
Nada de eso fue suficiente para emparejar, al menos, en el marcador.
Pero hay que decirlo, México se puso a remar contracorriente por sus propios errores.
Comenzó dominando y de pronto se vio 2-0 abajo. Y cuando revivió en el partido con el gol de Quiñones y aunado a la expulsión de Quansah, vino el tanto de Kane desde el manchón penal.
El gol de Raúl, también de penalti, nos dio esperanza para un 3-2 alcanzable.
Creímos que el entorno, la altura y el desgaste físico inglés serían los perfectos aliados para lograr la remontada.
Desafortunadamente no fue así. Aguirre hizo cambios, entre los que Quiñones resultó sacrificado.
Nuestro querido naturalizado se extrañó bastante porque Santi Giménez, Brian Gutiérrez y el Memote Martínez no se impusieron al frente.
En el fútbol, dicho de forma analógica, tener 20 delanteros en la cancha no es garantía para atacar mejor.
México cayó en una “centritis” sin sentido. Se olvidó de hacer una pared o alguna pasada por detrás del balón. La creatividad vino a menos.
México nunca había perdido en el Azteca en un juego mundialista. Este ha sido un adiós triste, pues pasarán muchísimos años, o simplemente no se repetirá, para que vuelva un Mundial a esta mítica catedral del fútbol.
Por otro lado, parece que los octavos de final se han convertido en una muralla imparable para el Tricolor. Cuarenta años y contando. Nos falta dar ese salto jerárquico para estar dentro de los ocho mejores.
Vimos en el Tri un esfuerzo loable ante Inglaterra y una entrega que siempre exigimos se ofrezca, pero volvemos a quedarnos con esa maldita sensación que pudimos gozar más de un Mundial.
En otras palabras, unas que ya hemos escuchado muchas veces, de nueva cuenta se jugó como nunca, pero al final se perdió como siempre.
@geraslugo en X