Los roperos de su madre siempre estuvieron garabateados, ya que los agarraba como pizarrón, por la pequeña soñaba con ser maestra, sin saber que la vida podría a prueba su fortaleza y don de gentes; logrando una labor por la que desde hace un año en su natal Cuautepec de Hinojosa una calle lleva su nombre, Patricia Obregón Montes.
Sencilla y con una amplia sonrisa habla de que sus logros son producto de un trabajo en equipo; licenciada en Educación Media Superior con especialidad en Psicología Educativa, un día dejó de estudiar en la preparatoria por estar en las canchas practicando voleibol ya que quería ser jugadora profesional y reprobó; entró a trabajar: “fue en una paletería, no fue tan fácil, pedí chance de estudiar de nuevo”; entró en el CBTis donde curso técnico trabajo social, después combinó l trabajo con los estudios en la normal de Tulancingo en modalidad sabatina y vacacional.
Casi al finalizar su carrera, fue madre: “me titule con Valeria en brazos, esperábamos una niña sana, de cuadro de honor con raqueta en mano, su papá era tenista, a los 3 días de nacida se puso grave”.
“Era una niña cuidando otra niña teniendo que aprender a andar en hospitales en la Ciudad de México”, Paty tuvo que renunciar a su trabajo, para convertirse en cuidadora de tiempo completo; Valeria su hija hoy de 26 años tiene discapacidad múltiple, autismo secundario y epilepsia refractaria.

Debido a las citas médicas, no pudo empatar su trabajo con el cuidando de su pequeña, que por un tiempo se estabilizo y entonces dio calases en la escuela Gabriela Mistral de Tulancingo, no obstante, se le volvió a complicar: “entonces encontré una metodología para poder rehabilitar desde casa, era el programa de organización neurológica”, los gastos de medicación, terapias, pasajes, llevaron a Paty a dar clases de regularización.
Vio crecer a sus compañeras de la normal, con plazas, otras siendo directoras; “la verdad me daba envidia, chin porque ellas si y yo no, decía, pero si me meto trabajar quien va a cuidar a Valeria como yo, que es el síndrome del cuidador que pensamos que nadie lo hará como nosotros, en ese proceso conocí a mamás como yo de Puebla y Zacatecas, fui y conocí su labor”.
Su empuje estaba en su interior y su sabiduría surgió, junto con su empatía y calidez, quiso enseñar sus experiencias a otras familias, fundando la Asociación Civil Centro de Atención a Niños con Lesión Cerebral Valeria en el 2011: “surgió como una necesidad personal, la discapacidad de mí hija, el daño neurológico y realización profesional”.
Obregón Montes estudió y tienen títulos en: Diplomado en Neuropsicología Infantil y trastornos del desarrollo; examinador calificado para la detección temprana de Trastorno del Espectro Autista; Diplomada en Trastorno de Déficit de Atención desde la Neurodiversidad; Certificada en aplicación y evaluación de pruebas de Neurodesarrollo; Diplomado en Desarrollo Humano; Certificada en Protocolo biomédico para padres de niños con Autismo o TDAH; Certificada en Integración de Reflejos Primitivos Nivel 1,2 y 3.
Curso de que hacer por tus niños con Lesión Cerebral Impartido por el Instituto del Potencial Humano y Certificada en el Curso Cómo ayudar a tu niño con Lesión Cerebral por Family Hope Center.
Durante 5 años tuvo una guardería con terapias rodeada de especialistas, los martes daba apoyo psicológico a las familias; descubrió lo que era una Cuidadora Primaria, haciendo la investigación para entrar en concurso para A.C., donde surgieron cursos y talleres para visibilizarlas, mamás y abuelas “que somos pacientes ocultos, Valeria nació en el 2000, a mi y muchas personas que iniciamos en este rango lo doctores no nos miraban, se abocaban en el niño, nunca nos mandaron a un psicólogo, traíamos un duelo tremendo por haber perdido nuestra hija ideal”.
Paty se diversificó para cuidar a la cuidadora desde el ámbito emocional. Que estuvieran bien para evitar y prevenir que no colapsen, ante todos los requerimientos que implica ser mamá de un niño con discapacidad y daño neurológico, y en su gran mayoría proveedoras.
“Las familias se desintegra cuando hay un niño con daño neurológico de un 80 al 90% los padres que se quedan deben ser proveedores, hay un autor que me gusta mucho, dice, en las salas de estimulación brilla la ausencia del papá y la mamá es la que afronta todas las necesidades del niño a costa de si misma de manera estoica, los padres ya están presentes, aunque regularmente ellos tienen que cumplir un horario de trabajo”.

Fue pionera en rehabilitación Cuautepec de Hinojosa junto con otras especialistas en el 2015 al hacer un diagnóstico en todas las comunidades: “me enorgullece, trabajamos nivel de tierra se llamó, Retos y realidades de la Discapacidad, citamos a través de los delegados, nos llegaban con aparatos auxiliares, no con daño neurológico, me dijeron que queríamos a los malitos, los loquitos, lugares donde se cree que la discapacidad es castigo de los dioses o porque la mamá tomaron pulque”; “la labor fue sensibilizar, no tratar a los niños como angelitos, ni como guerreros, pobrecitos, lo peyorativo, fue para vincularlos con las escuelas, las empresas”.
Paty hace servicio a la comunidad con procuración de fondos con padrinos, personas físicas o empresas en fechas como Día del Niño, Dia de la Madre y navidad para regalar juguetes didácticos, aminorar los gastos de las familias con despensas saludables y cuidar a las cuidadoras.
Su proyecto es dejar un legado de la vida de su hija que no habla, no camina, es una joven de dependencia total, que la gente del mundo conozca el daño y discapacidad neurológico a través de escribir un libro de lo que le ha tocado vivir a Veleria.
“Reconocernos como personas que merecemos estar bien, cuidarnos en todos ámbitos, tener independencia económica y emocional para poder salir de violencia, saber que propósito tienes en la vida, no es fácil porque sabemos que hay techo de cristal, las que somos mamás y tenemos niñas, tenemos un gran compromiso de educar hacia la libertad, fortaleciendo todas las capacidades y potencialidades”.