Historia 400
Esta es la historia 400 de 450 que te contaremos sobre León
Dos nombres enlazan la historia de Harinera Beleño: Rafael González Muñiz y su sobrino Luis González Fernández. Juntos crearon un emblema del Barrio de San Miguel.
La compañía nació en esta ciudad en 1934, cuando los hermanos Rafael, Cruz y Federico adquirieron el Molino León y fundaron la Compañía Harinera del Centro. Desde su inicio adoptó las marcas Centenario, Beleño, Jalpa y Leonesa.

Noventa y dos años después, la empresa permanece a unos pasos de la estación del ferrocarril. Los enormes silos donde se almacena el grano son un ícono de la zona.
De Asturias a León
Rafael llegó a León luego de que su familia, procedente de San Juan de Beleño, Asturias, España, se estableciera en Pachuca.
Antonio, otro de sus hermanos, abrió antes el camino. En 1898, luego de combatir en la llamada Guerra de Independencia Cubana, se vino a México. Cruz arribó poco después y comenzó a trabajar en una fábrica textil de Pachuca. En 1910, Antonio compró un molino en Querétaro y después adquirió otro en Orizaba.
Ese mismo año, Cruz y Ángel compraron el molino de Maravatío.
En 1923, Cruz adquirió la fábrica de hilados y tejidos La Poblana, en Puebla.
El primer contacto con la región de León ocurrió en 1930, cuando Federico rentó el molino de Jalpa de Cánovas.
En 1934, Cruz y Rafael, quien había estudiado técnicas de molienda en España, compraron el molino de la hacienda de Jalpa y lo trasladaron a San Francisco.
Ese mismo año, Cruz, Federico y Rafael adquirieron el Molino León y fundaron la Compañía Harinera del Centro. Esta compra fue el inicio de Harinera Beleño.

La familia González Muñiz estableció una relación estrecha con los agricultores de trigo de la región, a quienes facilitaban apoyos para sembrar. La compra de las cosechas estaba garantizada. No se trataba únicamente de producir harina, sino de mantener una relación con los campesinos y los establecimientos que elaboraban el pan.
En el corazón de San Miguel
La ubicación de Harinera Beleño, a unos metros de la vía del ferrocarril, permitía recibir el trigo, procesarlo y transportar la harina hacia distintas poblaciones del Bajío y del país. Del trigo se aprovechaba todo.
La empresa contaba con maquinaria española. Después incorporó equipos de Italia y Suiza.
Al inicio de sus operaciones producía unas 30 toneladas de harina. Hubo una época en que llegó a producir 200 toneladas diarias.

Luis llega a León
Luis González Fernández, hijo de Cruz González Muñiz, nació en Puebla en 1930.
Realizó estudios de negocios en Windsor, Canadá. Al concluirlos, su padre lo envió a apoyar a Rafael. Tenía 21 años.
Luis se incorporó a Harinera Beleño y participó en la modernización de la planta. Al poco tiempo se integró a la comunidad leonesa y participó en instituciones y asociaciones civiles de apoyo a familias vulnerables.
La mancuerna de tío y sobrino se reflejó en el crecimiento de Harinera Beleño y en la creación de la colonia San Rafael, a un lado de San Miguel, cruzando la avenida Venustiano Carranza.

Rafael estuvo casado con Isabel Muñiz, también asturiana. No tuvieron hijos. Falleció en 1977, a los 84 años de edad.
Luis nació en 1930 y se casó con María Martínez Herrera en 1962. Tuvieron cuatro hijos: Luis, Eugenio, María y Laura.
Tío y sobrino compartían el interés por apoyar a sus trabajadores. Becaban a sus hijos en cualquier grado, siempre y cuando fueran buenos estudiantes. Facilitaron durante años “Los campos de la harinera”, donde docenas de jóvenes de San Miguel y de toda la ciudad, acudían a jugar béisbol.

La tercera generación
Luis González Fernández murió en 1993.
Después de su muerte, su hijo Luis González Martínez, quien se había incorporado a la empresa en 1987, quedó al frente de esta.
Así, la historia de Harinera Beleño pasó de una generación a otra. Luis recuerda las lecciones de su padre: “Constancia, calidad, relación con proveedores, colaboradores y clientes”.

Agrega que tanto su tío Rafael como su papá veían a San Miguel como el barrio donde se desarrollaron sus vidas, “vidas de compañeros de trabajo y las familias de todos ellos”.
Actualmente, otra administración opera las instalaciones, pero las marcas de Beleño: Centenario, Génova y Jalpa, se siguen produciendo en la misma planta del barrio de San Miguel y en otras, explicó Luis.
Las diferentes marcas ofrecen harinas para tortillas y galletas, además de sémolas, acemite —mezcla de salvado y harina— y salvado.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
Queremos que tú también formes parte de este archivo vivo. Si conoces una historia que merece ser contada, si fuiste protagonista o testigo de algún hecho que marcó a León, compártela con nosotros a través de este formulario:
Cuéntanos tu historiaClic aquí para leer más historias.