León, Guanajuato.- En las entrañas del emblemático Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, a 12 metros de profundidad, hay un laberinto de túneles y capillas. Este lugar alberga 1,919 criptas.
También hay 744 nichos en la capilla de “ecce homo”. Este término en latín significa “¡He aquí el hombre!”. La frase es atribuible a Poncio Pilato al presentar a Jesús azotado y coronado de espinas.
El acceso es por la parte posterior del pórtico principal del Templo Expiatorio. Hay una diminuta puerta donde se puede apreciar un letrero que dice “Criptas del Templo Expiatorio”. Estas criptas son comparadas con “catacumbas” como las de Notre Dame.
El arquitecto José María Méndez Córdova, quien fuera director de obras del Templo Expiatorio durante los últimos 25 años de su etapa de construcción, precisa que las criptas están bajo 12 metros de este majestuoso templo. Cabe mencionar que su construcción comenzó en 1924.
En realidad se aprovechó los espacios que había en lo que son los cimientos del templo para construir criptas y apoyar financieramente la construcción del templo a través de la venta de espacios, que enfrentó una serie de desafíos, como inundaciones, y persecución religiosa en la época cristera”, señala el constructor.
Actualmente ya no hay espacios disponibles en la parte subterránea.

Capillas y mausoleos en el laberito de las criptas. Foto: José T. Mendez Valadez.
Solo hay nichos en el interior
De acuerdo a la información proporcionada en la Notaría del templo, solo hay criptas y nichos disponibles en la parte interior del templo. Estos se encuentran en la parte poniente y oriente. Los nichos pueden contener seis cajitas con cenizas y son a perpetuidad.
El costo de cada cripta o nicho es de 30,000 pesos al contado o 33,000 pesos a 5 meses. Se requiere un apartado o enganche de 4,000 y 5,800 cada mes.
El interior del misterioso lugar respira un aire de misterio y un ambiente sepulcral. En este lugar, se albergan siete capillas: San José, de la Virgen de la Soledad, Acce Mono, San Francisco Javier, San Ignacio de Loyola, San Bernardo, Nuestra Señora de los Dolores, Santa Margarita y María Alacoque.
Pauta para la reflexión
En la capilla de San Bernardo están las estatuas de los Apóstoles. Estas parecen observar a los visitantes en un efecto visual. En el altar, hay un crucifijo y, debajo, el símbolo del ojo “que todo lo ve”.
En el mismo Laberinto de la Soledad se pueden apreciar 13 pinturas de arte sacro de José Alfredo Villanueva y esculturas de Santos. Entre ellos se encuentran los 12 apóstoles y los cuatro evangelistas: San Mateo, San Lucas, San Marcos y San Juan.
El acceso tiene un costo de 10 pesos, y la encargada solo hace algunas recomendaciones a los cientos de visitantes que acuden cada año. Por ejemplo, el de hacer el recorrido con mucho respeto y una guía muy superficial de lo que hay debajo del Templo Expiatorio.
Un recorrido entre túneles, capillas y reducidos espacios, con escaleras donde apenas cabe una persona, que da pauta a la reflexión.

Un proyecto del padre Bernardo Chávez
El historiador José de Jesús Ojeda Sánchez, en su libro “León, 500 años de historia”, relata que desde el año de 1892, cuando era diácono, el padre Bernardo Chávez soñó con edificar un “templo grande”. Sin embargo, no tenía ni dinero ni terreno para el proyecto.
Fue hasta 1920 cuando encontró una casona que fue demolida en la calle Real, hoy Madero, propiedad de Natalia Araujo, quien la donó.
El Obispo Emeterio Valverde y Téllez aprobó el proyecto que elaboró el arquitecto Luis Olvera. Él aceptó dirigir la obra sin cobrar un centavo hasta su muerte en 1941.
“El 7 de octubre de 1921 se abrieron los cimientos en ceremonia especial e inició la gran obra con una serie de donaciones de construcción y mano de obra. El 6 de diciembre de 1922 se comenzaron a colocar las primeras lozas de los cimientos”, señala el profesor Ojeda.
Se suspendió la construcción
“En junta especial del 10 de julio de 1923 nace la idea de construir criptas cuando comenzaron a elevarse las paredes. Esto fue para ayudar a financiar las obras. Las criptas se iniciaron a construir en marzo de 1924. Desafortunadamente, el 2 de enero de 1926 se inundaron”, añade el historiador:
En 1926, por la persecución religiosa del presidente Calles, se suspendieron las obras del templo, y se reanudaron los trabajos en 1929.
“El padre Bernardo Chávez, que tuvo que huir de la persecución religiosa a San Antonio, Texas, a su regreso comenzó a bendecir las criptas el 25 de abril de 1930. El Obispo las bendijo oficialmente el 27 de diciembre de 1931”, añade el historiador.

“Murió con olor a santidad”
Se colocaron los primeros restos mortales el 1 de enero de 1932, pese a que el gobierno trató de prohibirlo.
El padre Bernardo Chávez murió el 14 de junio de 1961 y fue sepultado en el templo con el que tanto soñó. “Murió con olor a santidad”.
“Se le colocó una rotonda al padre Bernardo Chávez junto a la gruta de Lourdes (demolida para construir Plaza Expiatorio). Allí se encontraba un busto del escultor Manuel Dávalos. La escultura de bronce fue develada por el Obispo Martín del Campio, el 14 de abril de 1956”.
“El 17 de junio de 1965 se terminaron de construir las últimas criptas, en la capilla de Santa Margarita Maria de Alacoque. Coincide al cumplirse el tercer centenario de las apariciones en Paray-le-Monial, Francia, entre 1673 y 1975.
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