En las cantinas tradicionales de Pachuca, prácticamente no se registran pleitos por riñas que lleguen a los golpes. Se aplican una serie de protocolos para evitar que al calor de las copas los clientes puedan tener altercados, expresó Javier Zavala Ramírez, presidente de la Asociación de Bares y Cantinas de la Zona Metropolitana de Pachuca.
LUGARES HISTÓRICOS
Se siguen algunos protocolos en las cantinas históricas, que además son lugares con aforos limitados. Por tratarse de lugares pequeños, los cantineros pueden estar al pendiente de lo que ocurre en las mesas. Cuando los ánimos empiezan a elevarse, basta una recomendación para que guarden la calma.
INTERVIENE EN CANTINEROS
El cantinero desarrolla un “ojo” o una intuición para detectar problemas entre comensales e interrumpirlos en ese momento. Además, se siguen otros protocolos que han aprendido en cursos que ofrece la Secretaría de Seguridad Pública.
SIN TANTO RUIDO
El ambiente en las cantinas no es estridente, y cuando mucho hay alguna rocola o algún conjunto musical que participa de forma espontánea, lo que contribuye a que sea más pacífico el ambiente. Tan pronto se observa que hay algún enojo entre los parroquianos, de inmediato intervienen meseros o cantineros. Si no hacen caso a las recomendaciones, se les invita a salir.
PLEITOS DE CANTINA
El universo de clientes de las cantinas ha evolucionado, y se quedó la mala fama de las antiguas cantinas, donde los revolucionarios entraban armados y había trifulcas, lo mismo ocurría en los barrios bravos de la zona minera.