Este año la marcha conmemorativa por el Día Internacional de la Mujer en Pachuca fue completamente pacífica y se desarrolló con tranquilidad, con una ruta distinta a la de años anteriores.
Las actividades comenzaron desde las 10:00 horas en el Monumento a la Mujer, frente a la Preparatoria 1, donde se reunieron colectivas, activistas y mujeres de distintas edades.

En el lugar se realizaron diversas actividades previas a la movilización, entre ellas pintacaritas, venta de paletas, pañoletas y accesorios, además de la elaboración y colocación de pancartas con consignas.
Aunque las actividades iniciaron desde la mañana, la marcha comenzó alrededor de las 14:00 horas.

El contingente avanzó por avenida Everardo Márquez con dirección al viaducto Río de las Avenidas, donde cientos de mujeres caminaron portando mantas, carteles y pañuelos morados y verdes.
Durante el recorrido se escucharon consignas y una de las frases más coreadas fue el conocido “¡No estás sola!”, como mensaje de apoyo y solidaridad entre mujeres.

SIN PASO POR EL RELOJ
A diferencia de años anteriores, la movilización evitó pasar por el Reloj Monumental, uno de los puntos tradicionales del recorrido, el cual permaneció resguardado durante la jornada.
La marcha culminó en el Monumento de los Hombres y Mujeres Ilustres, donde muchas de las participantes se concentraron tras concluir el trayecto.
Sin embargo, algunas mujeres continuaron hacia Plaza Juárez, donde colocaron carteles en las vallas instaladas en el perímetro del complejo del Poder Ejecutivo.

En ese punto también se escucharon testimonios de mujeres que, con megáfono en mano, compartieron experiencias personales y situaciones de violencia.
VALLAS INTACTAS
Durante estas acciones, las vallas colocadas en el lugar no fueron derribadas; únicamente se pegaron carteles y mensajes como forma de expresión y protesta.

Así concluyó la jornada del 8 de marzo en Pachuca, en una movilización que nuevamente llevó a cientos de mujeres a las calles para visibilizar sus historias, exigir justicia y demandar una vida libre de violencia.