Washington, Estados Unidos.- Trump anunció el pasado miércoles 5 de noviembre su intención de retomar las pruebas nucleares, provocando preocupación internacional respecto a una posible carrera armamentista nuclear. Dichas pruebas no han sido realizadas por ninguna nación desde 1992.
Por medio de un video publicado por la Casa Blanca, ordenó al renombrado Departamento de Guerra (antes Departamento de Defensa) realizar ensayos nucleares. En respuesta a las presuntas pruebas realizadas por Corea del Norte, Rusia y China bajo tierra y en secreto.
Debido a los programas de pruebas de otros países, he ordenado al Departamento de Guerra que inicie las pruebas de nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones. Este proceso comenzará de inmediato”, declaró el mandatario estadounidense.
Estas declaraciones surgen después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, mostrara un nuevo dron submarino, de propulsión nuclear. Se estima que alcanza velocidades de aproximadamente 185 kilómetros por hora, con capacidad de transportar una ojiva nuclear de 2 megatones, equivalente a 133 veces la potencia de la bomba de Hiroshima.
Como respuesta a las acciones del Kremlin, Estados Unidos lanzó un misil balístico intercontinental Minuteman III sin ojiva nuclear desde la base de Vandenberg, California.
Las declaraciones de Trump y el lanzamiento del misil balístico provocaron las reacciones de los principales países acusados por Washington. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, insistió en que Pekín no ha roto la moratoria informal que ha persistido durante décadas sobre las pruebas de armas nucleares, refutando las afirmaciones del presidente estadounidense.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Seguéi Lavrov, reveló el pasado sábado que el presidente Vladímir Putin ordenó preparar propuestas sobre la realización de pruebas nucleares.
Sin embargo, días después del anuncio, el mismo ministro reorientó su postura hacia un diálogo entre ambas partes.
Estamos dispuestos a discutir las sospechas planteadas por nuestros colegas estadounidenses sobre la posibilidad de que estemos haciendo algo en secreto”, dijo a los medios estatales en una entrevista televisada.
¿Existe una expansión nuclear?
De acuerdo a estimaciones del Pentágono, presentadas en su informe anual, Pekín ha superado las 600 ojivas nucleares operativas a mediados de 2024. Proyectándose que aumentará a más de 1,000 ojivas nucleares operativas para 2030.
Durante la próxima década, es probable que la República Popular China continúe modernizando, diversificando y expandiendo rápidamente sus fuerzas nucleares. El Ejército Popular de Liberación busca una fuerza nuclear más grande y diversa, compuesta por sistemas que van desde misiles de ataque de precisión de baja potencia hasta misiles balísticos intercontinentales con potencias de varios megatones, para contar con múltiples opciones en la escalada bélica“, esgrimo el Departamento de Defensa en su informe del 2025.
Asimismo, estimó que China continuará incrementando su arsenal al menos hasta 2035, desarrollando no solo mayor cantidad de armas, sino también sistemas más avanzados.
Según imágenes satelitales presentadas por CNN, más del 60% de las 136 instalaciones vinculadas a la producción de misiles o al ejercito chino mostraron indicios de expansión en fotografías satelitales recientes.
Pekín no se ha declarado públicamente respecto a las declaraciones e informes presentados por agencias y medios occidentales. Sin embargo, ha mantenido su postura respecto a su uso y negativa al desarrollo de pruebas nucleares.
China siempre sigue con firmeza el camino del desarrollo pacífico, aplica una política de no ser el primero en utilizar armas nucleares y se adhiere a una estrategia nuclear de autodefensa. China siempre mantiene sus capacidades nucleares en el mínimo nivel requerido por la seguridad nacional y acata su “moratoria sobre los ensayos nucleares”. declaró Guo Jiakun, Portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores en una conferencia de Prensa Habitual Ofrecida el 28 de Octubre de 2025.

Es importante señalar que tanto Pekín como Moscú no existe evidencia actual de que hayan realizado pruebas nucleares explosivas en más de 25 años.
¿Quiénes tienen armas nucleares?
Según la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS, por sus siglas en inglés), organización especializada en el análisis de la proliferación nuclear, actualmente existen aproximadamente 3,912 ojivas nucleares desplegadas y operativas en el mundo. Mientras el arsenal global total asciende a unas 12,241 ojivas nucleares, incluyendo las almacenadas y aquellas retiradas del servicio activo.
Estas armas pertenecen a nueve países: Rusia, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. Estados Unidos y Rusia acaparan cerca del 87% del arsenal mundial de armas nucleares y el 83% de las ojivas almacenadas disponibles para uso militar.
Asimismo, junto a las tres superpotencias militares, Reino Unido y Francia cuentan con la capacidad de alcanzar objetivos en cualquier punto del planeta, debido a sus misiles balísticos intercontinentales y submarinos de propulsión nuclear. El resto de las naciones tienen alcances más limitados, dependiendo de la ubicación de sus instalaciones de lanzamiento y su tecnología menos desarrollada.
Otro país que podría unirse al grupo nuclear sería Irán; aunque oficialmente el país no ha desarrollado ojivas operativas ni ha declarado intenciones de hacerlo. Naciones antagónicas a Teherán y las Naciones Unidas aseguran que Irán posee uranio altamente enriquecido suficiente para la producción de once armas nucleares.
El gasto militar alcanza máximos históricos
El contexto del aumento de las tensiones nucleares se enmarca su vez en el aumento desmedido del gasto militar mundial. Según un informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar mundial aumentó un 9.4% en 2024, alcanzando los $2 mil 718 billones, la cifra más alta jamás registrada por la institución.
Se trata del mayor aumento desde 1988, el año anterior a la caída del Muro de Berlín.
Además, el informe advierte que no se percibe una disminución a la tendencia creciente, provocada por conflictos activos en Ucrania y Gaza, así como por tensiones militares crecientes desde Europa hasta Asia.
La guerra en Ucrania ha sido el principal factor impulsor del gasto militar europeo. Además del dinero destinado por parte de las naciones implicadas de manera directa, se suman las contribuciones hechas por países alineados a Ucrania, aportando un total de 60 mil millones de dólares. La mayor parte provino de Estados Unidos, aunque países europeos como Alemania también realizaron contribuciones significativas, con 7,700 millones de dólares.
Ucrania no es la única causa
En Asia, las tensiones han aumentado debido a las constantes provocaciones de Corea del Norte, que continúa lanzando misiles hacia el mar de Japón y las costas de Corea del Sur. Solo en 2025, Pyongyang ha lanzado al menos 8 misiles balísticos de corto alcance en distintos momentos del año.
Ante esta situación, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunció planes para adelantar el aumento del gasto en defensa al 2% del PIB antes del cierre del año fiscal en curso, anticipando un objetivo que originalmente estaba previsto para 2027.
Por su parte, Corea del Sur, con el respaldo de Washington, podría construir submarinos de propulsión nuclear para incorporarlos a su armada.
“Corea del Sur construirá su submarino de propulsión nuclear en los astilleros de Filadelfia”, escribió Trump en Truth Social el 30 de octubre de 2025.
¿A qué se debe está carrera armamentística?
La carrera armamentística se entiende como el aumento del gasto en defensa con el objetivo de desarrollar un rearme constante que garantice la superioridad militar, o al menos la paridad, respecto a otros Estados.
Históricamente, los países tenían la capacidad de adaptarse a los cambios de manera paulatina debido al desarrollo gradual de la industria y la tecnología armamentística. Sin embargo, desde la llegada de la Revolución Industrial, las naciones se han visto obligadas a un aumento constante y acelerado de su industria militar para preservar su seguridad.
Así, el resultado es una dinámica que no puede detenerse, puesto que no avanzar en capacidades militares equivale a retroceder en términos de seguridad.
Sin embargo, al fomentar el militarismo y un desarrollo armamentístico continuo, pueden generar precisamente las situaciones de conflicto que buscan evitar.
Provocando lo conocido como el dilema de la seguridad: situación en la que los Estados, ante la desconfianza generada por el rearme de otra nación, desencadenan un conflicto bélico.

Aunque actualmente no existe una carrera armamentista abierta y declarada como las que caracterizaron gran parte del siglo XX, la competición se manifiesta tanto en el incremento del gasto militar global como en el desarrollo de tecnologías militares avanzadas, particularmente en el ámbito de la inteligencia artificial aplicada a sistemas de combate.