Irapuato.- A casi diez años de haber sido anunciado como una solución para mejorar las condiciones de trabajo de los productores de ladrillo en Irapuato y reducir las emisiones contaminantes en la ciudad, el parque ladrillero de Irapuato sigue sin poder construirse debido a la falta de certeza jurídica sobre el predio donde se desarrollará el proyecto.

Aunque autoridades municipales aseguran que existen avances administrativos, los ladrilleros afirman que la obra permanece detenida por un único obstáculo: la entrega del terreno en el Parque Industrial Apolo.

El director de Sustentabilidad, Gonzalo Guerrero Guerrero, reconoció que el proyecto depende de que el Parque Industrial Apolo concluya los trámites necesarios para formalizar la donación de las áreas requeridas.

Explicó que actualmente se trabaja en los últimos detalles relacionados con la traza urbana y la definición de lotes y manzanas.

“Son esas áreas para poder disponer de ese espacio como una posibilidad. Va avanzando, si no me equivoco, estaban en unos últimos detalles sus temas de la traza, que después de la traza ya definidos lotes, manzanas, que son finalmente las áreas o los espacios que nos permiten disponer de ellos para el proyecto”, señaló.

Sin embargo, para los productores ladrilleros el retraso resulta difícil de justificar, el presidente de la Asociación de Ladrilleros de Irapuato, Benigno Santoyo, aseguró que el proyecto ejecutivo está concluido desde hace casi una década y que únicamente esperan que se concrete la entrega del predio.

“El proyecto ya lo tenemos armado. Únicamente lo que estamos esperando es la donación del terreno que es en (Parque) Apolo (ubicado al oriente de la ciudad, entre las comunidades de Malvas y Carrizal en Irapuato). El proyecto ya está desde el 2016, está hecho, está elaborado y únicamente estamos esperando el terreno”, afirmó.

Santoyo explicó que incluso las autoridades municipales y estatales han participado en las gestiones para concretar el parque, pero el desarrollo industrial aún no entrega el espacio comprometido.

“Con Lorena (Alfaro, alcaldesa de Irapuato) y con el Instituto de Medio Ambiente de Guanajuato han estado bien metidos y únicamente estamos esperando primero que nos entreguen el terreno para empezar a ejecutar lo que es el proyecto”, comentó.

Añadió que el modelo diseñado para Irapuato es distinto al implementado en otras ciudades, pues fue desarrollado junto con la Universidad de Guanajuato y contempla un esquema multicámara para la producción de ladrillos.

Aunque existe la posibilidad de acceder a financiamiento estatal a través del Fondo Ambiental y otros programas, las autoridades han reconocido que no es posible asignar presupuesto mientras el inmueble no esté legalmente disponible.

Esta situación ha provocado además que el costo estimado del proyecto se incremente con el paso de los años. Lo que originalmente requería una inversión de 5.5 millones de pesos hoy podría costar entre 7 y 8 millones.

Así, mientras funcionarios hablan de avances en trámites y planeación, los productores ladrilleros continúan esperando que se resuelva una gestión pendiente desde hace años.

El proyecto que prometía modernizar la actividad ladrillera, mejorar las condiciones laborales y reducir la contaminación en Irapuato permanece detenido por la ausencia de un terreno que debió estar disponible desde hace tiempo.

Diez años después de su anuncio, el parque ladrillero sigue siendo una promesa sin fecha de arranque.

AAK

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