CDMX.— La fiesta intercontinental ha comenzado horas antes del silbatazo inicial. Un choque de culturas está siendo unido por el futbol.

El ambiente en las inmediaciones del ahora tres veces mundialista Estadio Azteca es de total hermandad y euforia. El tradicional grito de “¡England, England!” aparece en cada esquina y se fusiona de inmediato con el de “¡México, México!”, creando un coro que calienta los motores para el encuentro.

Los bares de los alrededores del coloso de Santa Úrsula ya lucen una mezcla de playeras verdes y las tradicionales blancas y rojas de los seguidores de la selección de los Tres Leones.

La tradicional bebida a base de cebada, tan popular en territorio mexicano y que también le encanta a los ingleses, no podía pasar desapercibida y es ahora “degustada” con entusiasmo por ambos.

Desde el clásico grito nacional de “¡Fondo, fondo!” hasta el motivador “¡Go Three Lions!”, la música de fondo en los comercios locales es el puro reflejo de una convivencia previa a un gran duelo.

Tequila y fiesta al estilo de Santa Úrsula

El folclor local no podía quedarse atrás en esta recepción. Un grupo de aficionados americanistas, que para esta ocasión portan con orgullo la playera tricolor y que suelen poner el ambiente cada que las Águilas juegan como locales, se han convertido en los anfitriones oficiales de la tarde.

Con su ya conocida energía, los aficionados locales son quienes ahora motivan y retan a los aficionados ingleses a probar los famosos shots de tequila.

Los cánticos, las risas y el intercambio de bufandas marcan una previa histórica en un escenario que respira futbol y que hoy vuelve a demostrar por qué es uno de los templos más sagrados del deporte mundial.

Leonés de nacimiento, adoptado por San Luis Potosí y ahora de regreso a la ciudad. Tuve la fortuna de cubrir la final por el ascenso en 2012, la sexta y séptima estrella logradas por Matosas, aunque...