Historia 306

Esta es la historia 306 de 450 que te contaremos sobre León

Hace 173 años, el telégrafo llegó a León y transformó para siempre la manera en que los leoneses se comunicaban con el resto del país. Fue el primer medio de comunicación moderno del que dispuso la ciudad y marcó el inicio de una nueva era en la transmisión de información.

El servicio fue inaugurado en 1853 con la conclusión de la línea telegráfica denominada “Del Interior”, que comunicaba la capital de la República con León y Guadalajara.

Gracias a las gestiones realizadas desde 1851 por el entonces gobernador de Guanajuato, Octavio Muñoz Ledo, León se convirtió en la tercera ciudad del país en contar con el servicio público de telégrafo y en una de las primeras en integrarse a la gran red nacional de telecomunicaciones de México.

La ciudad dejó de depender únicamente de las cartas, los mensajeros y la larga espera para comunicarse con otros puntos del país. El telégrafo redujo drásticamente los tiempos de comunicación, impulsó el comercio, fortaleció la actividad gubernamental y acercó a León con el resto de México.

La historia

Los antecedentes de la llegada del telégrafo a León se remontan a 1849, cuando el Ayuntamiento recibió copia del decreto expedido por el Congreso General mediante el cual se concedió a Juan de la Granja el privilegio exclusivo para introducir el telégrafo eléctrico en la República Mexicana.

Con esta concesión, Juan de la Granja obtuvo el derecho de instalar y explotar el servicio público de telégrafos en el país. Su trabajo revolucionó la forma en que México se comunicaba.

La primera demostración pública del telégrafo ocurrió el 13 de noviembre de 1850, entre el Palacio Nacional y el Colegio de Minería.

¿Cómo funcionaba?

La telegrafía fue la primera forma de comunicación eléctrica de la historia. Su funcionamiento consistía en transmitir información mediante impulsos eléctricos enviados a través de cables y traducidos con un sistema de codificación, principalmente el código Morse.

Gracias a la combinación de puntos y rayas, los operadores convertían esos impulsos en palabras y mensajes capaces de recorrer cientos de kilómetros en cuestión de minutos.

Durante casi un siglo, esta tecnología fue el principal medio de comunicación a distancia en gran parte del mundo y una de las grandes innovaciones de la Revolución Industrial.

Un año después de aquella demostración, el 5 de noviembre de 1851, el presidente Mariano Arista y Juan de la Granja inauguraron oficialmente la primera línea telegráfica nacional, que comunicó la Ciudad de México con Nopalucan, Puebla.

La noticia se difundió rápidamente por todo el país. Ese mismo año, Octavio Muñoz Ledo, entonces gobernador de Guanajuato, impulsó la instalación del telégrafo en León e incluso financió el proyecto con recursos propios.

Convencido del impacto que tendría esta innovación tecnológica para León y para el estado, ordenó la instalación del servicio.

Un año después, en 1852, la línea se extendió hasta Veracruz y, al siguiente año, la gestión de Muñoz Ledo dio resultado: quedó concluida la línea telegráfica denominada “Del Interior”, que comunicó la capital de la República con Guadalajara y León.

Hasta ahora, los documentos históricos consultados no precisan la fecha exacta en que el servicio comenzó a operar en León, aunque sí confirman que la línea quedó concluida en 1853.

León, entre las primeras ciudades conectadas

Para 1854, las líneas telegráficas del país sumaban 608 kilómetros de extensión y únicamente operaban seis oficinas de telégrafos en México: Ciudad de México, Orizaba, Jalapa, Veracruz, Guanajuato y León.

La red continuó expandiéndose durante las siguientes décadas. El 8 de mayo de 1882 fue inaugurada la primera vía telegráfica entre León y Tlalchihuites, Zacatecas.

Décadas más tarde, para 1904, León mantenía comunicación prácticamente con todo el territorio nacional.

La expansión de las telecomunicaciones continuó durante el siglo XX. El 22 de noviembre de 1911 se formalizó el contrato para el traspaso de las líneas telegráficas y telefónicas del estado, las cuales fueron concesionadas a G. W. Bryant, José P. Bustamante y Nemesio Ponce para establecer y explotar una red telefónica y telegráfica en Guanajuato.

La concesión fue otorgada por 50 años y dio origen a la Compañía Telefónica de Guanajuato S.A. de C.V.

La automatización del servicio en León

En 1974, León se convirtió en la cuarta ciudad del país en incorporar un sistema de automatización telegráfica mediante equipos Siemens, después de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Las oficinas contaban con dos computadoras DC-100 y dos pantallas capaces de supervisar el flujo de mensajes e impedir el envío de palabras obscenas en los telegramas.

Además, la sala de automatización requería aire acondicionado permanente y una planta de energía de alta capacidad para mantener en funcionamiento los equipos.

Otra de las innovaciones era que las pantallas permitían controlar el tráfico de telegramas e intercambiar información entre sí, una característica que sorprendió a los trabajadores de la época.

Llega la modernización

La automatización avanzó con la incorporación de teleimpresoras que trabajaban junto con los tradicionales equipos del código Morse.

La modernización tuvo un efecto inmediato. En apenas un año, el movimiento de telegramas aumentó un 17 por ciento. Los mensajes enviados mensualmente pasaron de 155 mil a 180 mil, mientras que los recibidos crecieron de 102 mil a 120 mil.

El servicio era operado por 74 trabajadores: dos contadores, tres empleados en aclaraciones, tres en expedición de giros, tres en pago de giros, seis en registro de giros, 13 telegrafistas, 17 operadores de automatización y 27 mensajeros.

Gracias a esa demanda, León se consolidó como el sexto centro telegráfico más importante del país.

La infraestructura representó una inversión cercana a siete millones de pesos y contaba con sucursales en Flores Magón, Insurgentes, Coecillo, Comercial Mexicana, la Central Camionera y la Administración Central, ubicada en el edificio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes sobre los bulevares Adolfo López Mateos y Camelia.

A lo largo de su historia, las oficinas telegráficas ocuparon distintos inmuebles en la zona Centro: primero en el edificio de Correos, en la esquina de 5 de Mayo y Álvaro Obregón; posteriormente en la calle 20 de Enero y finalmente en el edificio de la SCT.

El sistema automatizado operaba con 36 canales de comunicación, suficientes para cubrir la demanda estimada durante los siguientes doce años. Aunque ya se proyectaba ampliar su capacidad a 60 canales para 1981.

El último telegrama

Después de casi siglo y medio de servicio, el sistema telegráfico mexicano llegó a su fin el 22 de diciembre de 1992.

Ese día, el telegrafista Romeo Jiménez Gómez envió el último telegrama dirigido a todo el país:

Adiós, mi querido Morse”.

Con aquellas cuatro palabras concluyó una tecnología que durante más de un siglo permitió que noticias, nacimientos, fallecimientos, decisiones de gobierno y negocios recorrieran kilómetros en minutos, cambiando para siempre la forma en que León y México se comunicaban.

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