Varias decenas de aficionados del SC Bastia asaltaron el terreno de juego durante el calentamiento para agredir a jugadores del Olympique de Lyon. Los ultras se colaron por el fondo en el que se encontraba calentando el equipo visitante y se dirigieron a por el portero Mathieu Gorgelin, acorralándole entre más de diez hinchas.
Memphis Depay intentó mediar con ellos y recibió varios golpes y empujones teniendo que huir todos los jugadores hacia el túnel de vestuarios mientras los hinchas les pateaban balones al cuerpo.
El partido se suspendió momentáneamente y tras una discusión entre el equipo arbitral, miembros de seguridad y representantes del Olympique de Lyon se decidió volver a reiniciar el calentamiento y disputar el encuentro con media hora de retraso sobre el horario previsto.La gran mayoría de los aficionados locales del Bastia que poblaban las gradas aplaudió la salida de ambos equipos al campo y afearon las agresiones de los ultras.
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