En una noche de insomnio surgió para Daniela Martínez una idea que hoy es una realidad y a la que llamó “testigos del amor”, unos candados que poseen los retratos de aquellos que quieren firmar su compromiso de amor incondicional.
La artista visual, con especialidad en pintura, dedicó ese tiempo, en el que normalmente estaría con “Juan Pestañas”, a imaginarse cómo podría contribuir a embellecer el aspecto urbano de León a través de la técnica de arte-objeto.
En su recorrido imaginario hizo una escala en el Puente del Amor y ¡eureka!, ahí sobrevino la idea de sumar su talento al compromiso que ya de por sí establecen los enamorados que van dejando vestigios de sus sentimientos en los barandales de este puente.
Ya que los paseantes colocan un candado con sus iniciales para “sellar” un compromiso de pareja, Daniela consideró que existen otros afectos poderosos, independientemente del amor de pareja, como aquellos que ella llama “de amor incondicional”.
Este tipo de sentimiento se puede dar entre amigos, hermanos, padres e hijos, entre un humano y sus mascotas, etc.
“Para mí el amor incondicional es el que te provoca buscar ser una mejor versión de ti mismo y no tiene que ser precisamente una pareja; puede ser un amigo. En mi caso, mi candado es con mi hermana a la que amo profundamente”, dijo la artista.
La graduada del Instituto Allende, universidad que se ubica en la ciudad de San Miguel de Allende, armó su campaña en la que el domingo 28 de octubre, a las 12 del día, se reunirán aquellos que hayan pedido sus candados para colocarlos y de esta manera, formalizar ante los ojos de los demás lo que la persona que se eligió para la otra cara del candado, significa para cada quien.
“Me han pedido de todo; desde compartir candado con un hermano o familiar, con sus mascotas o con sus hijos y aunque el mayor interés lo demuestran los enamorados, mi pugna es porque cada vez seamos más los que reconozcamos a aquellos sin los cuales nuestra vida no sería lo que es”.
Además de jugar un poco con el concepto del sitio que se ha hecho simbólico para los enamorados, quienes coloquen su candado con sus rostros, formarán parte de una colección de arte al aire libre por lo que, de paso, la ciudad lucirá un poco más bella, después del 28 de octubre.