Historia 179
Esta es la historia 179 de 450 que te contaremos sobre León
Era la Casa de la Condesa y, antes, la residencia de Ángel Bustamante, cuando Guillermo Vera Sotomayor, fundador de la industria hotelera en León, compró la finca del Portal Bravo.
Es un edificio con historia, pero no se conoce con exactitud la fecha en que fue construido.
Una acuarela de la finca la retrata en el año 1864, cuando el emperador Maximiliano de Habsburgo visitó León. La imagen se aprecia hoy en la recepción, de lo que hoy es el Hotel Ramada.

Otra referencia histórica del lugar es el incendio ocurrido en 1945 en la esquina de Portal Bravo y la calle Madero, que destruyó gran parte del portal. No hay registro de que la Casa de la Condesa o Casa de Ángel Bustamante, haya sufrido algún daño.
La propiedad perteneció a Segundo de Giovannini antes de ser adquirida por Vera Sotomayor. Se desconoce la fecha exacta.
En el directorio telefónico de León de 1955 ya aparece el Hotel Condesa, y su propietario ya era Guillermo Vera Sotomayor.
Actualmente, el hotel es dirigido por Guillermo Ramírez Vera —bisnieto del fundador—, también conocido como Chacho.
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Los inicios de una tradición hotelera
Guillermo Vera Sotomayor e Isabel Morales tuvieron dos hijos: Cosme, el mayor, y Guillermo —conocido como Chacho—, quienes siguieron sus pasos en la hotelería.
El negocio familiar comenzó con la adquisición del Hotel Francés, ubicado en el Portal Aldama de la Plaza Principal, y posteriormente del Hotel México —antes Mesón de las Delicias— en Plaza Fundadores, edificio que hoy alberga la Casa de la Cultura de la ciudad.
Cosme y Chacho aprendieron a administrar los hoteles en la práctica.
Cuando su padre compró La casa de la Condesa, entregó el negocio a Chacho, mientras que Cosme se involucró más en la operación del Hotel México.
El Condesa apenas contaba con 12 habitaciones cuando Chacho comenzó a administrarlo.
Su primera tarea fue ampliarlo. Construyó una sección y luego otra, hasta alcanzar 128 habitaciones.
Al mismo tiempo, mediante créditos, adquirió una hacienda en la ciudad de Guanajuato, donde construyó el Hotel Parador de San Javier.
Guillermo Vera Morales se casó con María Elena Hernández Padilla, con quien tuvo cinco hijas y un hijo llamado Guillermo —conocido también como Chacho—.
Participó en agrupaciones empresariales para impulsar el turismo, con el objetivo de posicionar a León como destino turístico y de negocios.
Persistió con Aeroméxico, a través de su gerente Roberto Celis, hasta lograrla apertura de la ruta directa León-Ciudad de México.
También participó activamente con el presidente Roberto Plasencia Saldaña para hacer peatonal la zona centro, dialogando con comerciantes para lograr su apoyo pese a las afectaciones iniciales.
Cambios generacionales
Al morir en 1980, a los 60 años, Chacho (hijo) asumió la dirección del Condesa por poco tiempo.
Prefirió dirigir en Guanajuato El Parador de San Javier; tiempo después, el hotel cerró.
En León, la administración del Condesa pasó a manos de su hija menor, María de Lourdes —Marilú—.
Durante su gestión, impulsó la construcción de la sección ejecutiva con 40 habitaciones y, además, formó el Consejo de Administración con los nietos de Chacho, bisnietos del fundador, consolidando la estructura familiar del negocio.
Llega la cuarta generación
Al retirarse Marilú de la dirección del hotel en 2014, su hijo Guillermo Ramírez Vera —bisnieto de Guillermo Vera Sotomayor—, fue nombrado director por el Consejo de Administración.

El objetivo era claro: “Renovarse o morir”.
Todos coincidieron en la necesidad de modernizar las 168 habitaciones, el lobby, el restaurante, el bar y el estacionamiento.
“Los acabados de los baños y paredes, instalaciones hidráulicas y eléctricas; se cambiaron alfombras… había muchas cosas que se habían ido desgastando y se hacían viejas. Entonces tuvimos que remodelar todo”.
Hace unos 20 años, la oferta hotelera en León se duplicó, con la llegada de nuevos hoteles franquiciados por marcas internacionales, con conceptos distintos y mayor equipamiento.
“Sabíamos que nuestra marca era emblemática, pero que teníamos que cambiarle el chip a la ciudad y que se dieran cuenta de que seguimos tan vigentes como los hoteles nuevos”.
El cambio era necesario para competir en tarifas y mantenerse en el mercado, por lo que el Hotel Condesa evolucionó a Hotel Ramada, integrándose a la cadena Wyndham.

Crecer entre pasillos
Chacho Ramírez Vera tiene 45 años y estudió Ingeniería Química.
“Decidí la carrera cuando tenía 19 años… a esa edad no tienes tan claro dos cosas fundamentales: lo que te gusta y para lo que crees que eres bueno”.
Sin embargo, su vínculo con el hotel venía desde la infancia.
“Yo crecí en el hotel, con mi abuela, con mi mamá. Aquí hacía tareas; me dejaban invitar amigos y corríamos por los pasillos, entrábamos a la cocina, a la lavandería, al almacén… conozco cada rincón desde niño”.
“Me di cuenta de que me gustaba… al principio me dio miedo, incertidumbre, si valía la pena dejar lo que había estudiado, pero después entendí que no estaba tan peleado. Soy ingeniero químico administrador y muchos de los temas que veo son financieros”.
DAR
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