León.- Víctor Manuel Vucetich quiso darles oportunidad a los jugadores que habían logrado con él el ascenso del León en 1990, aunque para ello tuvieran que sacrificar su posición habitual.
Así se dieron casos como el de Carlos Turrubiates, quien pasó de ser delantero a jugar como defensa, y el de Martín Peña, quien de jugar por el centro pasó a volantear por derecha.
“Era mi única oportunidad y como yo lo que quería era jugar, acepté el reto”, afirma ahora “Peñita” consciente que esa decisión vino a abrirle las puertas grandes del futbol mexicano.

“Queríamos jugar”
Martín Peña fue uno de los culpables principales del regreso de la Fiera a la Primera División al anotar dos goles en la final contra el Inter de Tijuana. Después de ese logro, Vucetich quiso reforzar la zona de ataque con delanteros más experimentados.
Para la temporada 91-92, los indiscutibles en el ataque leonés eran Zé Roberto y Paco Uribe.
Fue entonces que Vuce me dijo “juegas por la derecha, necesito alguien que vaya y venga””, recuerda Peña.
“Nos consideraron entonces jóvenes en la Primera División, pero ya no lo éramos tanto con 24 años de edad; eso sí, teníamos muchas ganas de hacernos de una carrera en la Primera y por eso logramos destacar”.
Martín Peña recuerda que Vucetich acomodó las piezas para hacer del León un equipo competitivo.
A muchos nos cambió la posición y ninguno dijo que no a eso, queríamos jugar”.

Cuestión de paciencia
“Peñita” formó la línea media con Alberto Coyote, Tita y Marquinhos, aunque el partido final contra Puebla Benedicto Bravo jugó en lugar de un lesionado Coyote.
Puebla inició ese duelo definitivo presionando al León.
Era una tendencia que teníamos siempre los primeros tiempos se nos complicaban en el funcionamiento, pero poco a poco lográbamos imponernos pues físicamente éramos fuertes”, asegura el leonés.

Pero la meta no solo era que no le anotaran a la Fiera, además era poder anotarle a un equipo que se defendía bien con jugadores como Ruiz Esparza, Aurelio Rivera y no se diga el portero Pablo Larios.
El partido se dio para anotar un golazo o esperar un error de ellos”, reconoce Peña, “y fue nuestro insistir combinado con esa mala salida de Larios”.
Centro de Marquinhos al área, Larios salió mal, Turrubiates empujó de cabeza y estalló el estadio León.
No sentimos con más confianza, pero nunca nos echamos para atrás pues buscamos el segundo gol que llegó minutos después”.
La quinta estrella llegó gracias al esfuerzo, a decir de Peña, de futbolistas jóvenes que supieron acoplarse a la experiencia de otros jugadores que ya tenían recorrido en Primera División.
Siempre jugamos para el equipo y supimos mezclar nuestra técnica, nuestra buena defensa con la contundencia de jugadores como Tita”.
“Peñita” gozó esta corona como nunca, le supo a auténtica gloria.
Todos los títulos son de elogiarse, pero este ha sido para el León muy especial pues en el equipo estuvimos entre ocho o nueve que nacimos en León, en algo que no se da mucho hoy en día en el futbol mexicano”.