Aleida Rosales Meza es una de las ciudadanas responsables que atendió el llamado para ser funcionaria de casilla en el Colegio Miraflores.
Pese a que algunos familiares y amigos buscaban desmotivarla para no invertir su día en esta jornada laboral, no desistió. La profesora, pausó la revisión de algunos exámenes, labores del hogar, su descanso e incluso el festejo de cumpleaños de su hermana para poder estar puntual en su labor.

“Los representantes del INE pasaron a nuestra zona, pero como vivo en un edificio no sirven los interfones y yo me comunique al teléfono que dejaron para participar”, contó.
Decidió ser funcionaria de casilla porque no hay mucha gente en la zona que pueda hacerlo y aún percibe temor del COVID-19. Participó en capacitaciones cada 15 días, organizadas a través de un grupo en WhatsApp para coincidir en horarios y luego el simulacro.
