León, Guanajuato.- Horas antes de que comenzara el concierto, los alrededores de la Velaria de la Feria de León ya tenían un aire distinto.
Entre grupos de amigos, parejas y jóvenes que llegaban con muñequitos, pancartas, moños y distintos objetos alusivos a su ídolo, los fans de Humbe fueron tomando el lugar para una noche que llevaban semanas esperando.
Esta vez, el cantante regiomontano llegó a León con su tour “Dueño del Cielo”, y con un reto distinto: conquistar por primera vez la Velaria, luego de que en su visita anterior el Domo de la Feria resultara insuficiente para la cantidad de seguidores que querían verlo.

Un cielo vestido de blanco y azul
Sin telonero, la espera terminó cuando las luces se apagaron y Humbe apareció en escena. El concepto visual estuvo marcado por los tonos blanco y azul cielo, con una estética delicada que incluyó lazos, moños, encajes y flores blancas.
El propio vestuario del cantante siguió esa línea: camiseta blanca, pantalón caqui, sombrero, lentes y guantes, elementos que reforzaron la imagen cuidada que acompañó al espectáculo.

Pero la principal diferencia respecto a su anterior visita a León estuvo en la producción.
Ahora Humbe no estuvo solo sobre el escenario: bailarinas y bailarines se sumaron al espectáculo con coreografías que dieron mayor movimiento a una propuesta que conservó su esencia íntima.
De “KINTSUGI” a “Fantasmas”
El repertorio recorrió distintas etapas de su carrera. Sonaron temas como: “Astros”, “Kintsugi”, “Vetiver y Amaretto”, “Patadas de ahogado”, “REM”, “Te lo prometo”, “Vegas”, “1960”, “Dueño del cielo”, canción que da nombre a esta nueva etapa musical.

La noche también reservó espacio para algunos de los temas que sus seguidores ya hicieron propios, entre ellos “Dieznoches”, “50mm”,“Himno”, “Tu valor” y “Amor de cine”.
Y cuando parecía que la noche llegaba a su final, llegaron dos de los temas más esperados: “fantasmas” y “Morfina”, incluidos habitualmente en el cierre de esta gira.
Seis mil voces
Alrededor de 6 mil personas se reunieron en la Velaria para cantar junto al artista. Desde las primeras filas hasta las zonas más alejadas del recinto se levantaron pancartas y objetos que los fans llevaron especialmente para la ocasión.
Aunque el ambiente se mantuvo encendido durante buena parte del concierto, hubo un detalle técnico que no pasó desapercibido.

En distintos momentos, algunos asistentes comentaron que la voz de Humbe se escuchaba demasiado baja frente a la música, al grado de que por momentos resultaba complicado entender algunas de sus interpretaciones.

Aun así, el público se mantuvo conectado con el cantante y respondió a cada tema, confirmando que aquella primera visita a la Velaria significaba también un paso adelante en la relación que Humbe ha construido con el público leonés.
Esta vez, el Domo quedó atrás. Humbe encontró en la Velaria un escenario más grande para su “Dueño del Cielo” y seis mil fans dispuestos a acompañarlo en el vuelo.


